La preocupación por la salud del Rey Carlos III se ha intensificado, llevando al Príncipe William a asumir un papel más prominente. Fuentes cercanas al Palacio afirman que ya han comenzado los preparativos para una posible sucesión en 2026.
LONDRES, REINO UNIDO.- Un silencio tenso se ha apoderado de los pasillos del Palacio de Buckingham. A pesar de los esfuerzos de la Casa Real por proyectar una imagen de normalidad, los rumores sobre el delicado estado de salud del Rey Carlos III, diagnosticado con un tipo de cáncer no revelado en febrero de 2024, no solo persisten, sino que se han intensificado.
Según informes de medios británicos que citan a fuentes internas del palacio, la situación es más grave de lo que se admite públicamente. Se afirma que el tratamiento del monarca de 76 años no está dando los resultados esperados y que su vida diaria se ha visto afectada por mareos y desmayos.
Esta situación ha precipitado un cambio significativo en la dinámica de la monarquía. El Príncipe William, heredero al trono, ha comenzado a asumir un número cada vez mayor de deberes reales y, según las fuentes más alarmistas, ya está inmerso en los preparativos para su propia ascensión al trono.
La «Transición Gradual» se Acelera
Aunque oficialmente el Palacio mantiene que el Rey «continúa cumpliendo con sus deberes» , la realidad parece ser una transición acelerada. Expertos reales como Hilary Fordwich señalan que, si bien William y Kate Middleton se han estado preparando para sus futuros roles, no buscan una ascensión inmediata. «La familia está más enfocada en garantizar la estabilidad y la continuidad», afirma Fordwich.
Sin embargo, la palabra «abdicación», un tabú en la monarquía británica desde la crisis de Eduardo VIII, comienza a susurrarse. La situación ha llegado a un punto en que, según el medio AS, el equipo médico del Rey habría advertido al Príncipe William que «debe estar listo para suceder a Carlos III en 2026», sugiriendo que la enfermedad podría haber entrado en una fase terminal.
Las especulaciones sobre el tipo de cáncer, que van desde el pancreático al de colon, alimentan la incertidumbre. La avanzada edad del Rey es un factor adicional que, según los médicos, disminuye las posibilidades de un tratamiento exitoso.
«Una abdicación sería una enorme ruptura con el pasado. La familia está más enfocada en mantener la estabilidad que en hacer movimientos bruscos». – Hilary Fordwich, experta en la realeza.
Un Futuro Rey en la Sombra
Mientras el Rey Carlos reduce su agenda pública, el Príncipe William se ha convertido en la cara visible de la Corona. Ha asumido el liderazgo en eventos clave, como el servicio del Día del Holocausto, y junto a Kate Middleton, se le ha otorgado el poder de conceder «Royal Warrants» (garantías reales), un privilegio hasta ahora reservado a los monarcas de más alto rango.
Este traspaso de poder, aunque no oficializado, es una señal inequívoca de los tiempos que corren. El Reino Unido y el mundo observan atentamente, no solo por la salud de un hombre, sino por el futuro de una de las instituciones más antiguas y observadas del planeta. La preparación de William no es solo para un rol, es para una era que podría llegar mucho antes de lo esperado.


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