En medio de lo que él mismo llamó “tiempos turbios y desorientados”, el papa León XIV envió un mensaje contundente: el matrimonio cristiano sigue siendo una de las vocaciones más nobles y elevadas. Frente a un mundo que exalta relaciones “pasajeras y egoístas”, el pontífice defendió la familia tradicional como un refugio de amor, fe y estabilidad.
El mensaje fue dirigido al obispo de Séez (Francia) en el marco del décimo aniversario de la canonización de los esposos Louis y Zélie Martin, padres de Santa Teresa de Jesús del Niño Jesús, a quienes calificó como un ejemplo luminoso de fe vivida en la vida cotidiana.
Un modelo de amor duradero frente a las modas efímeras
León XIV advirtió que muchos jóvenes se enfrentan hoy a una cultura que promueve uniones basadas en la inmediatez y el individualismo.
“Son modelos que, aunque parezcan atractivos, terminan en experiencias amargas y decepcionantes”, lamentó.
En contraposición, propuso mirar a los santos esposos Martin como ejemplo de fidelidad y alegría en la vida conyugal. Su amor, afirmó, “nació de la fe y se sostuvo en la oración”, recordando que fueron el primer matrimonio canonizado como tal en la historia de la Iglesia.
Para el Papa, la vocación matrimonial debe vivirse con perseverancia, ternura y entrega mutua, no como una carga, sino como un camino hacia la santidad cotidiana.
La santidad de lo ordinario: un mensaje a los hogares del mundo
En su mensaje, León XIV evocó una expresión utilizada por el fallecido papa Francisco:
“los santos de la puerta de al lado”.
Así describió a los esposos Martin, quienes educaron a sus hijos en la fe y vivieron su amor en lo simple del día a día.
El pontífice pidió a los matrimonios cristianos “perseverar con valentía”, situando a Cristo en el centro de sus decisiones y mostrando a los hijos el rostro del amor divino. También animó a las comunidades parroquiales a acompañar a las familias que enfrentan crisis o desánimo, recordando que el amor verdadero “no es una emoción pasajera, sino una elección diaria”.
Un llamado a los pueblos gitanos: protagonistas del cambio
En otro mensaje emitido desde el Vaticano, el papa León XIV se dirigió a los pueblos gitanos, sinti y caminantes, invitándolos a ser “protagonistas del cambio de época”.
Ante miles de representantes de más de 70 países, el pontífice reconoció que estas comunidades han sido históricamente marginadas por un modelo de desarrollo “injusto e insostenible”. Sin embargo, destacó su valor cultural y espiritual, señalando que su presencia en las periferias del mundo “es un recordatorio de que todos somos peregrinos hacia una humanidad más justa y fraterna”.
Llamó a superar la desconfianza, compartir la fe y fortalecer la convivencia desde la solidaridad, la oración y el trabajo honesto.
La visión de una Iglesia con raíces y esperanza
Con estas palabras, León XIV no solo defendió la institución del matrimonio, sino también la dignidad de las familias y comunidades marginadas, reafirmando su compromiso con una Iglesia cercana, humana y coherente.
En tiempos donde la inmediatez parece regir las relaciones y los valores familiares se diluyen, el Papa insistió en mirar hacia la profundidad del amor que perdura: aquel que nace de la fe y florece en la entrega.
Su mensaje final resume la esencia de su pontificado: “Que cada hogar cristiano sea un testimonio vivo del amor y la ternura de Dios”.
