Un histórico megaoperativo policial ha desnudado la estructura financiera del Tren de Aragua en Chile. Las cifras son alarmantes: 52 detenidos, más de 250 cuentas congeladas y millones de dólares lavados. Pero un dato clave sobre los detenidos desafía todas las narrativas.
Una operación policial masiva y coordinada en siete regiones de Chile ha asestado uno de los golpes más duros hasta la fecha contra la organización criminal transnacional Tren de Aragua. El objetivo no fueron los sicarios o traficantes de bajo nivel, sino su corazón económico: el «brazo financiero» encargado de lavar las ganancias de sus actividades ilícitas.
Los resultados del megaoperativo, calificado como inédito por las autoridades, ofrecen una radiografía escalofriante del nivel de penetración que la banda había alcanzado en la sociedad y el sistema financiero chileno.
Las Cifras del Golpe
Los datos duros del operativo cuentan una historia de infiltración profunda y sofisticada. La evidencia cuantitativa transforma la percepción de una amenaza abstracta en una realidad tangible y medida.
Una Estrategia Evolucionada y un Dato Revelador
Este operativo marca un punto de inflexión en la lucha contra el crimen organizado en la región. Las autoridades chilenas han demostrado una evolución estratégica, pasando de una policía reactiva a una de guerra financiera. Al atacar a los «testaferros» y las redes de lavado de dinero, buscan asfixiar económicamente a la organización, un método mucho más efectivo a largo plazo que simplemente arrestar a los ejecutores de los crímenes.
Sin embargo, el dato más revelador y contra-intuitivo del operativo es el estatus migratorio de los detenidos. De los 45 ciudadanos venezolanos arrestados, una mayoría —29 de ellos— tenía estatus legal y regular en Chile.
Este hecho destroza la narrativa simplista y políticamente conveniente que vincula directamente la criminalidad del Tren de Aragua con la inmigración irregular. Demuestra que la organización no es solo una fuerza invasora de «ilegales», sino un cáncer capaz de infiltrarse y explotar los sistemas legales del país que busca corromper.
La lucha contra el Tren de Aragua en Chile, y en toda la región, es evidentemente más compleja de lo que muchos quieren admitir. No es un problema de fronteras, sino una batalla contra una red criminal sofisticada que se adapta y muta para sobrevivir.


TE PODRÍA INTERESAR