El giro de Milei: estabilidad económica y el impacto de su populismo neoliberal

A un año de gobierno, Milei estabiliza la economía pero agrava la desigualdad. Su “batalla cultural” plantea interrogantes sobre la democracia argentina.

El triunfo de Javier Milei como presidente de Argentina marcó un punto de inflexión en la política del país. Su ascenso, catalizado por una crisis de representación política, se explica por una confluencia de corrupción, intolerancia y fallas en la gestión económica. Estas crisis minaron la legitimidad del kirchnerismo y de otros actores políticos tradicionales, dejando el camino abierto para el discurso disruptivo del economista libertario.

Al asumir el cargo en diciembre de 2023, Milei enfrentó una inflación del 25.5% y niveles de pobreza superiores al 40%. Estas cifras reflejaban una profunda descomposición social y económica que exigía respuestas urgentes.

Un cambio de expectativas: Milei estabiliza la economía, pero aumenta la pobreza

En apenas un año, el gobierno de Milei logró reducir la inflación a menos del 3% en octubre de 2024, según el INDEC. Además, el riesgo país se desplomó de 1,900 puntos a 770, atrayendo confianza de inversores. Sin embargo, la estabilización económica tiene un costo: la pobreza aumentó 11 puntos porcentuales en el primer semestre de 2024, alcanzando el 52.9%.

La respuesta del gobierno frente a esta realidad es reveladora. Lejos de priorizar estrategias para combatir la desigualdad, el discurso mileista legitima estas cifras como parte de un “nuevo orden” basado en la libertad del mercado.

La batalla cultural de Milei: un proyecto de refundación ideológica

Milei no solo propone un cambio económico, sino una transformación cultural profunda. Inspirado en figuras como Margaret Thatcher, su mensaje combina neoliberalismo económico con un conservadurismo social radical. Este enfoque busca construir un “pueblo mileista” alineado con valores tradicionales, resistencia al progresismo y rechazo a las intervenciones del Estado.

En esta narrativa, conceptos como igualdad social son presentados como obstáculos al progreso individual. Políticas públicas redistributivas son descalificadas como “socialismo demoníaco”, mientras que la protesta social es interpretada como una amenaza al orden.

Proyección internacional y alianzas polémicas

La agenda de Milei trasciende las fronteras argentinas. Su presencia en eventos de extrema derecha, como la CPAC en Buenos Aires, refleja un esfuerzo por consolidar un movimiento internacional. Su cercanía con líderes como Donald Trump y Elon Musk subraya una visión común: reducir derechos sociales y fortalecer un capitalismo de grandes desigualdades.

La contradicción con figuras proteccionistas como Trump no es obstáculo para Milei. Ambos comparten una base ideológica que privilegia la acumulación de riqueza por encima de principios igualitarios.

Riesgos para la democracia argentina

Milei plantea un modelo de “democracia gobernable” inspirado en las ideas de Samuel Huntington. Según este enfoque, el exceso de demandas sociales—producto de las políticas redistributivas—pone en riesgo la estabilidad del sistema político. En este marco, limitar las libertades colectivas es visto como un sacrificio necesario para garantizar el orden.

Este giro amenaza con socavar los fundamentos de la democracia argentina. A medida que se profundiza la desigualdad, las libertades retóricas del mileismo podrían transformarse en privilegios exclusivos para ciertos sectores de la sociedad.

¿Hacia dónde va Argentina?

El fenómeno Milei ha transformado el panorama político, económico y cultural de Argentina. Si bien la estabilización económica genera optimismo en ciertos sectores, la creciente desigualdad y la retórica excluyente del gobierno plantean interrogantes sobre el futuro del país.

¿Será posible conciliar la estabilidad con la equidad? ¿O la Argentina de Milei consolidará un modelo que privilegie a unos pocos en detrimento de la mayoría?

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