Tras las ruinas de la Segunda Guerra Mundial, el mundo entendió que no podía permitirse otra catástrofe de esa magnitud. En 1945, se firmó la Carta de San Francisco, el documento que dio origen a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y sentó las bases del sistema multilateral moderno.
Desde entonces, el multilateralismo ha sido una pieza clave en la resolución de conflictos, la protección de los derechos humanos y la cooperación internacional en ámbitos como la salud, la educación y el desarrollo económico.
Este sistema ha permitido avances significativos en el mundo:
- Prevención de conflictos internacionales
- Protección de los derechos humanos
- Tratados comerciales y cooperación económica
- Coordinación en crisis sanitarias y desastres naturales
Sin embargo, el multilateralismo no es perfecto. La ONU y otros organismos internacionales han sido acusados de ineficiencia, burocracia excesiva y falta de respuesta rápida en crisis globales. Además, el uso recurrente del derecho de veto por parte de las superpotencias ha paralizado a la organización en momentos cruciales.
A pesar de sus fallas, el mundo sigue siendo un lugar más estable con la ONU que sin ella. Sin embargo, este orden global enfrenta su mayor desafío en décadas.
El declive del multilateralismo en los últimos 15 años
Desde la crisis económica de 2008, el multilateralismo ha sufrido un progresivo desgaste. La aparición de líderes populistas y regímenes autoritarios ha debilitado los acuerdos internacionales y ha impulsado una nueva era de unilateralismo.
Dos eventos recientes ejemplifican este declive:
- La invasión de Rusia a Ucrania (2022): A pesar de las sanciones internacionales, Rusia ha ignorado las advertencias de la comunidad global, desafiando abiertamente los principios de la ONU.
- El conflicto en Medio Oriente: La falta de un consenso claro dentro del Consejo de Seguridad de la ONU ha impedido una solución efectiva.
Las democracias occidentales, encabezadas por Europa y países como México, han tratado de defender el sistema multilateral, pero el avance de regímenes iliberales ha hecho que su labor sea cada vez más difícil.
Donald Trump y la amenaza contra el orden global
Si hay un líder que ha desafiado abiertamente el multilateralismo, ese es Donald Trump. Durante su primer mandato (2017-2021), EE.UU. se retiró de:
- El Acuerdo de París sobre el cambio climático
- La Organización Mundial de la Salud (OMS)
- El acuerdo nuclear con Irán
- El Consejo de Derechos Humanos de la ONU
Ahora, con el posible regreso de Trump en 2025, el orden internacional basado en normas enfrenta su mayor amenaza.
Su retórica de «Estados Unidos primero» promueve un mundo donde la ley del más fuerte prevalece sobre la diplomacia y los acuerdos internacionales.
Ejemplos recientes de su actitud beligerante incluyen:
- La disputa con Colombia: Su amenaza de sanciones económicas a Gustavo Petro refleja una política exterior impulsiva y agresiva.
- La propuesta de «limpiar» Gaza: Un discurso que ignora los principios fundamentales del derecho internacional humanitario.
- El rechazo a la soberanía de sus aliados: Sus constantes amenazas de modificar tratados comerciales como el T-MEC y la OTAN generan incertidumbre en sus socios.
Si Trump regresa a la Casa Blanca, EE.UU. podría pasar de ser el líder del multilateralismo a convertirse en una fuerza que lo destruye desde dentro.
El papel de México ante la crisis del multilateralismo
México ha sido históricamente un país que defiende el principio de no intervención y la solución pacífica de controversias. En foros internacionales, ha apoyado la cooperación multilateral en temas como el cambio climático, el comercio y la migración.
Sin embargo, con un posible segundo mandato de Trump, México podría enfrentarse a una presión sin precedentes.
Escenarios posibles para México
- Mayor presión en la relación bilateral con EE.UU. → Trump ha dejado claro que quiere modificar el T-MEC, lo que afectaría el comercio y la inversión.
- Tensiones en política migratoria → Su intención de restablecer medidas drásticas como el «Quédate en México» pondría a México en una situación difícil.
- Mayor rol en la defensa del multilateralismo → Con EE.UU. fuera del juego, México podría fortalecer su relación con Europa y América Latina para defender el sistema internacional.
¿Sobrevivirá el orden global basado en normas?
El multilateralismo enfrenta una prueba de fuego. Si EE.UU., la potencia que ayudó a crearlo, decide abandonarlo, otros países tendrán que asumir el liderazgo para mantener vivo el sistema.
Posibles escenarios globales
- Europa y otros países toman el liderazgo → La UE, junto con Canadá, Japón y México, podrían reforzar el multilateralismo sin EE.UU.
- China y Rusia llenan el vacío de poder → En ausencia de un liderazgo occidental fuerte, potencias como China y Rusia podrían redefinir las reglas del juego.
- Colapso del orden internacional → Sin un árbitro global, el mundo podría regresar a un escenario de conflictos constantes y acuerdos bilaterales frágiles.
El destino del sistema internacional se definirá en los próximos cuatro años.
Conclusión: ¿El mundo volverá a la ley del más fuerte?
El multilateralismo no es perfecto, pero ha evitado guerras globales y ha impulsado el desarrollo en muchas partes del mundo.
Si líderes como Trump siguen debilitando las instituciones internacionales, el planeta podría regresar a un sistema donde la fuerza dicta las reglas, poniendo en riesgo la estabilidad global.
La pregunta clave es: ¿estarán las democracias dispuestas a defender el orden basado en normas?
El mundo observa con incertidumbre.
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