El cónclave de Viterbo: la elección papal más larga de la historia

El cónclave de Viterbo: la elección papal más larga de la historia

Durante casi tres años, la ciudad italiana de Viterbo fue escenario de una de las crisis más singulares de la Iglesia Católica: la elección de un nuevo papa tras la muerte de Clemente IV en 1268. Lo que comenzó como un proceso electoral ordinario terminó convertido en un capítulo oscuro de tensión política, hambruna, encierro forzado y muerte. El evento no solo cambió la manera en que se eligen los papas: dio origen al propio concepto de “cónclave”.

Una ciudad sitiada por la indecisión

En noviembre de 1268, los 20 cardenales del colegio cardenalicio se reunieron en la catedral de San Lorenzo de Viterbo con la esperanza de elegir rápidamente al sucesor de Clemente IV. Pero las facciones internas no tardaron en chocar. Por un lado, los carolinos buscaban imponer un papa francés; del otro, los gibelinos defendían los intereses del Sacro Imperio Romano Germánico.

Cada votación se volvía un callejón sin salida. El requisito de lograr una mayoría de dos tercios parecía imposible ante tanta división, y las sesiones pasaron de ser diarias a esporádicas. En medio de las intrigas y las promesas políticas disfrazadas de argumentos espirituales, el proceso se estancó.

El pueblo pierde la paciencia

Mientras los cardenales debatían, los ciudadanos de Viterbo sufrían. Hospedar a la curia papal significaba alimentar y proteger a decenas de personas. El suministro de alimentos comenzó a escasear, y la frustración creció. En un acto desesperado, el podestà de la ciudad tomó una decisión drástica: encerrar a los cardenales en el Palacio Papal “con llave”. De ahí proviene el término cónclave (cum clave, en latín).

Y eso no fue todo. En un intento extremo de acelerar la elección, los habitantes de Viterbo arrancaron partes del techo del palacio. A cielo abierto, bajo lluvia y frío, la presión creció tanto como la incomodidad.

Muerte, desesperación… y una inesperada solución

Durante los años de encierro, tres cardenales murieron. La salud y el ánimo de los demás se deterioraba rápidamente. Fue entonces cuando se optó por una solución inédita: delegar la decisión a un comité de seis miembros. Esta pequeña asamblea logró lo que tres años de debates no pudieron: consenso.

Eligieron a Teobaldo Visconti, un clérigo que se encontraba entonces en una cruzada en Tierra Santa. Libre de vínculos con las facciones, su figura fue vista como la única esperanza de reconciliación.

Gregorio X: restaurar la fe tras el caos

Visconti aceptó y fue coronado como Gregorio X en marzo de 1271. Su primera acción como papa fue trasladar la curia de vuelta a Roma para recuperar el control institucional. También impulsó reformas para que ningún cónclave volviera a repetir el desastre de Viterbo.

Este episodio no solo reveló la fragilidad del poder eclesiástico frente a los intereses políticos. También dejó un legado semántico, institucional y simbólico que todavía hoy define cómo se elige a un papa.

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