El botón rojo: ¿Cerrará Irán el Estrecho de Ormuz?

El Botón Rojo: ¿Cerrará Irán el Estrecho de Ormuz?
El Botón Rojo: ¿Cerrará Irán el Estrecho de Ormuz?

El conflicto entre Israel e Irán tiene un «botón rojo» que puede paralizar la economía mundial: el Estrecho de Ormuz. La amenaza de su cierre por parte de Teherán no es un farol. Te explicamos cómo afectará el bolsillo.

   Más allá de las explosiones y los movimientos de tropas, la guerra entre Israel e Irán se libra en un frente que afecta directamente a cada ciudadano del planeta: la economía. El epicentro de esta guerra económica es un angosto paso marítimo de apenas 39 kilómetros en su punto más estrecho: el Estrecho de Ormuz. Y Teherán tiene el dedo sobre lo que muchos analistas consideran el «botón rojo» de la economía global.

   La escalada del conflicto ya ha enviado ondas de choque a los mercados. En la última semana, los precios del petróleo han experimentado su mayor subida desde 2022, con los barriles de Brent y WTI disparándose más de un 10%. Las bolsas mundiales, en respuesta, han cotizado a la baja, reflejando el pánico de los inversores ante la creciente inestabilidad.

   Pero esto podría ser solo el principio. La verdadera amenaza reside en la capacidad de Irán para cerrar o perturbar gravemente el tráfico en el Estrecho de Ormuz, la arteria por la que fluye aproximadamente el 30% del crudo transportado por mar a nivel mundial y una parte vital del suministro de Gas Natural Licuado (GNL). Comandantes de la Guardia Revolucionaria iraní han declarado explícitamente que el cierre del estrecho es una de las opciones que barajan como represalia.

¿Qué pasaría si Irán aprieta el botón?

   Las consecuencias de un bloqueo en Ormuz serían catastróficas y se sentirían de inmediato en todo el mundo. Los analistas de los principales bancos de inversión, como JP Morgan y Goldman Sachs, han trazado un escenario apocalíptico:

  •    Precios del petróleo por las nubes: Las estimaciones más conservadoras sitúan el precio del barril de petróleo entre los $120 y $150 dólares, un nivel que no se ha visto en más de una década.
  •    Inflación galopante: El aumento del coste de la energía se traduciría instantáneamente en precios más altos para la gasolina, el transporte y la producción de casi todos los bienes de consumo, desatando una espiral inflacionaria global.
  •    Recesión global: Con la inflación fuera de control y las cadenas de suministro rotas, la economía mundial, ya debilitada por conflictos arancelarios y la resaca de la pandemia, podría entrar en una profunda recesión.

   «El miedo real aquí es que se cierre el estrecho de Ormuz por donde pasa una quinta parte de todo el petróleo que usa el mundo. Si eso sucede, el impacto es nuclear», expresó Oscar Ocampo, director de desarrollo económico del IMCO, resumiendo el sentir del mercado.

La guerra económica como arma del débil

   La amenaza sobre Ormuz es un ejemplo perfecto de la «guerra geoeconómica». En un mundo globalizado, las cadenas de suministro no son solo rutas comerciales; son vulnerabilidades estratégicas. Irán, consciente de su inferioridad militar convencional frente a Estados Unidos, puede utilizar su control geográfico sobre este punto vital como una poderosa herramienta de disuasión y represalia asimétrica.

   Lo que los rebeldes hutíes, apoyados por Irán, han hecho en el Mar Rojo —perturbar el tráfico marítimo con ataques de bajo coste— ha sido un ensayo. La amenaza sobre el Estrecho de Ormuz es la puesta en escena de la obra completa, con el potencial de paralizar no solo a sus enemigos directos, sino a toda la economía global.

El efecto colateral: ¿El principio del fin del dominio del dólar?

   Más allá del impacto inmediato, una crisis energética de esta magnitud podría acelerar una tendencia geopolítica de fondo: la desdolarización. Una crisis petrolera, donde el crudo se cotiza en dólares estadounidenses, combinada con la amenaza de sanciones económicas por parte de Washington, crea un poderoso incentivo para que las grandes economías no occidentales, agrupadas en el bloque BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica y sus nuevos miembros), aceleren el desarrollo de sistemas de pago alternativos.

   Un bloqueo de Ormuz podría ser el «cisne negro» que demuestre la vulnerabilidad de depender de un sistema financiero controlado por un único actor. A largo plazo, una guerra en Oriente Medio podría, paradójicamente, debilitar uno de los pilares del poder estadounidense: el dominio global de su moneda. La guerra económica de Irán podría tener consecuencias que ni sus propios líderes han previsto.

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