El Ejército israelí realizó este viernes nuevas incursiones en Cisjordania ocupada, específicamente en la localidad de Nablús, donde se registraron enfrentamientos entre colonos israelíes y agricultores palestinos que participaban en la cosecha de aceitunas, una de las actividades económicas y culturales más importantes de la región.
De acuerdo con la Media Luna Roja Palestina, al menos siete palestinos resultaron heridos tras los ataques y disturbios, que incluyeron incendios de vehículos, disparos al aire y el uso de gases lacrimógenos por parte del ejército israelí.
Ataques durante la cosecha de aceitunas
El incidente ocurrió en la localidad de Beita, situada al sur de Nablús, cuando un grupo de colonos israelíes irrumpió en una zona agrícola donde palestinos recolectaban aceitunas. Según los informes, los colonos agredieron físicamente a los agricultores y prendieron fuego a cuatro vehículos, provocando caos en la zona.
Entre las víctimas se encontraban también periodistas que cubrían la jornada de cosecha. La Media Luna Roja informó que dos de ellos, Jafar Shtayé, fotógrafo de la agencia France-Presse (AFP), y Wahaj Bani Muflih, tuvieron que recibir atención médica tras resultar lesionados durante el enfrentamiento. Otro agricultor palestino fue herido de bala en un pie, presuntamente por disparos realizados en medio del disturbio.
Videos y fotografías difundidas en redes sociales muestran escenas de gran tensión: enfrentamientos cuerpo a cuerpo, incendios de automóviles y soldados israelíes disparando al aire para dispersar a las personas en el lugar.
Intervención del ejército israelí en Nablús
Tras los hechos, unidades del Ejército de Israel ingresaron en la zona de Beita y en otros barrios de Nablús, utilizando granadas aturdidoras y gases lacrimógenos para dispersar a los grupos enfrentados. Sin embargo, varios testigos aseguraron que las acciones de las fuerzas israelíes se dirigieron principalmente contra los palestinos, lo que ha generado críticas de organismos humanitarios locales.
El ejército declaró que su intervención tuvo como objetivo restablecer el orden y detener a presuntos implicados en los disturbios, aunque no confirmó si hubo detenciones formales durante el operativo.
Horas después, al amanecer, las fuerzas israelíes irrumpieron en dos barrios de Nablús para realizar la detención de un ciudadano palestino, sin ofrecer detalles sobre su identidad ni sobre los cargos en su contra. La operación se extendió a Deir Jarir, al este de Ramala, donde se reportó el bloqueo de la entrada principal a la localidad.
Tensión creciente en Cisjordania
La situación en Cisjordania se ha deteriorado en los últimos meses, con un incremento de las incursiones militares israelíes y de los ataques de colonos contra comunidades palestinas. Estas acciones coinciden con una escalada de violencia en la región, que ha dejado decenas de muertos y heridos desde inicios del año.
De acuerdo con organizaciones humanitarias, los ataques de colonos —muchos de ellos armados— se producen con frecuencia durante la temporada de cosecha de aceitunas, momento en que los agricultores palestinos acceden a sus tierras cercanas a los asentamientos israelíes.
La Media Luna Roja Palestina denunció que este tipo de agresiones se realizan “bajo la mirada del ejército”, que en muchos casos no interviene o lo hace de manera parcial, priorizando la dispersión de los palestinos. En esta ocasión, las granadas y gases utilizados por las fuerzas israelíes afectaron a decenas de civiles, incluidos ancianos y mujeres que participaban en la recolección.
Reacciones y denuncias internacionales
Diversas organizaciones defensoras de derechos humanos han condenado los hechos ocurridos en Nablús. El Centro Palestino para los Derechos Humanos (PCHR) señaló que el ataque en Beita “es una muestra más de la impunidad con la que actúan los colonos y del uso excesivo de la fuerza por parte del ejército israelí en zonas civiles”.
Por su parte, representantes de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) calificaron la incursión como un “acto de provocación” y exigieron la intervención de organismos internacionales para frenar las agresiones en Cisjordania.
La Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) ha documentado un aumento del 35% en los ataques de colonos en lo que va del año, muchos de ellos durante actividades agrícolas o protestas locales.
Un conflicto persistente
Los incidentes en Beita y Nablús reflejan la complejidad del conflicto entre israelíes y palestinos, especialmente en los territorios ocupados de Cisjordania, donde la expansión de asentamientos ha generado una tensión constante.
La recolección de aceitunas, además de ser una tradición centenaria, constituye una fuente vital de ingresos para miles de familias palestinas. Sin embargo, esta actividad se ha convertido también en un escenario de violencia recurrente durante los últimos años, con enfrentamientos entre colonos y agricultores.
Mientras tanto, las autoridades israelíes aseguran que sus operaciones buscan mantener la seguridad y prevenir actos de violencia en la región. No obstante, la comunidad internacional continúa pidiendo contención y respeto al derecho internacional humanitario, especialmente hacia la población civil.
La nueva incursión del ejército israelí en Cisjordania y el asalto de colonos en Nablús evidencian una vez más la fragilidad de la seguridad en la región y el aumento de la violencia en torno a las comunidades palestinas. Aunque las autoridades israelíes justifican sus acciones en nombre del orden, los reportes de heridos, daños materiales y represión contra civiles plantean serias preocupaciones sobre el respeto a los derechos humanos.
Mientras el conflicto se prolonga sin soluciones claras, las familias palestinas afectadas por los ataques siguen enfrentando desplazamientos, pérdida de medios de vida y miedo constante, en un escenario que mantiene a Cisjordania como uno de los puntos más sensibles del Oriente Medio contemporáneo.


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