EEUU expone cifras: la crisis de Venezuela es corrupción, no sanciones

EEUU expone cifras: la crisis de Venezuela es corrupción, no sanciones
EEUU expone cifras: la crisis de Venezuela es corrupción, no sanciones

El gobierno de Estados Unidos ha lanzado una contraofensiva narrativa para desmantelar el discurso del régimen de Nicolás Maduro. Su tesis es clara y directa: la devastadora crisis humanitaria en Venezuela no es producto de las sanciones internacionales, sino el resultado directo de la corrupción y las decisiones de un gobierno que prioriza su control político sobre el bienestar de su gente.

La Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado afirmó que la crisis es la consecuencia de «décadas de corrupción, negligencia administrativa y estructuras de poder autoritarias». La declaración va más allá y acusa al régimen de Maduro de «culpar al mundo de su incompetencia y fracasos» mientras su modelo económico se basa en «la corrupción, el robo y el caos económico».

Para sustentar esta grave acusación, Washington ha puesto sobre la mesa cifras concretas del propio presupuesto y gasto venezolano.

La Evidencia en Números: Las Prioridades del Régimen

Los datos presentados por Estados Unidos, basados en fuentes como Bloomberg News y TeleSUR, buscan ilustrar un patrón de gasto centrado en objetivos políticos y no sociales.

  • Gasto Electoral vs. Salario Mínimo: Durante un corto período electoral en 2024, el régimen de Maduro gastó más de $2,000 millones de dólares. En ese mismo lapso, el salario mínimo mensual se mantuvo por debajo de los $2 dólares.
  • Presupuesto de Salud: Del presupuesto nacional de 2024, que ascendió a $20,500 millones de dólares, solo el 0.87% (unos $180 millones) se destinó al sistema de salud pública.
  • Gasto en Inteligencia Militar: En contraste, los organismos de inteligencia militar recibieron cerca de $1,000 millones de dólares, más de cinco veces el presupuesto de salud.
  • Alimentación Escolar: El programa destinado a alimentar a cinco millones de niños recibió apenas $18 millones de dólares, lo que equivale a $3.49 por estudiante para todo el año.
  • Infraestructura Fallida: Se cita un acuerdo ferroviario con China de $7,500 millones, firmado en 2009, que sigue sin ejecutarse. A pesar de ello, Venezuela continúa pagando la deuda con envíos de petróleo a precios preferenciales.

«Esto no son errores de políticas, sino características de un sistema diseñado para sostener el poder autoritario». – Informe del Departamento de Estado de EEUU.

Análisis: Una Batalla por la Narrativa

Esta estrategia de Washington es una clara contraofensiva en la guerra de la información. Durante años, el régimen de Maduro ha utilizado eficazmente el argumento de las sanciones y el «bloqueo imperialista» como un escudo para justificar el colapso económico, la hiperinflación y la escasez, generando cierta solidaridad en parte de la comunidad internacional.

Al presentar datos presupuestarios específicos y verificables, Estados Unidos busca desmantelar esa narrativa desde adentro. La intención es demostrar que, independientemente de los recursos disponibles, el régimen elige deliberadamente gastar en sus aparatos de represión, propaganda y control político en lugar de en servicios básicos como hospitales, escuelas o alimentos.

Esta táctica no solo se dirige a la comunidad internacional, sino que busca dar munición a la oposición y a los ciudadanos venezolanos. El objetivo es cambiar el eje del debate dentro de Venezuela, pasando de la pregunta «¿Cómo nos afectan las sanciones?» a la pregunta «¿Por qué nuestro gobierno gasta nuestro dinero de esta manera?». Es un intento de catalizar la indignación interna basándose en la evidencia de la propia gestión del régimen.

Como es habitual, el gobierno de Maduro rechaza estas acusaciones, calificándolas de injerencistas y parte de una campaña de desprestigio para justificar una intervención.

La batalla por Venezuela se libra, cada vez más, en el campo de la información. La última ofensiva de Estados Unidos no utiliza misiles, sino cifras, y deja al mundo con una pregunta fundamental: ¿son los problemas de Venezuela una consecuencia inevitable de la presión externa, o el resultado de decisiones internas deliberadas?

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