La noche del domingo, en Quito, las cámaras de televisión captaron a Diana Atamaint, presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), anunciando lo inevitable: el 16 de noviembre, los ecuatorianos acudirán a las urnas para responder una de las preguntas más sensibles de su historia reciente:
¿Aceptar o no la instalación de bases militares extranjeras en su territorio?
La medida fue impulsada por el presidente Daniel Noboa, quien asegura que la creciente violencia del narcotráfico solo puede combatirse con una cooperación militar más profunda, incluso permitiendo la presencia de fuerzas internacionales.
El narcotráfico, la amenaza que lo cambia todo
Ecuador, tradicionalmente visto como un país de paz en Sudamérica, se ha convertido en uno de los principales corredores del narcotráfico hacia Estados Unidos y Europa.
La violencia se ha disparado: asesinatos de alcaldes, motines carcelarios y atentados contra periodistas son cada vez más frecuentes. En este contexto, Noboa insiste en que las mafias trasnacionales requieren una respuesta global.
“Las mafias no respetan fronteras. Si Ecuador lucha solo, pierde”, declaró Noboa al defender el referéndum.
Estados Unidos y el recuerdo de Manta
El debate no es nuevo. Entre 1999 y 2009, la ciudad costera de Manta albergó una base militar estadounidense clave para operaciones antidrogas. Fue cerrada por decisión del expresidente Rafael Correa, quien defendió la soberanía nacional y reformó la Constitución de 2008 para prohibir las bases extranjeras en el país.
Hoy, el recuerdo de Manta regresa al centro del debate: para unos, fue una herramienta eficaz contra el narcotráfico; para otros, una cesión peligrosa de soberanía.
Estados Unidos ya expresó su respaldo al plan de Noboa, señalando que está dispuesto a mantener una “fuerte cooperación militar y antidrogas” con Ecuador.
Un referéndum con doble cara
El referendo no solo abordará el tema militar. También se votará sobre la eliminación de la obligación estatal de financiar a los partidos políticos, lo que añade un ingrediente de debate político interno.
El CNE confirmó que ya están listos el plan operativo, presupuesto y calendario, además de una matriz de riesgos para garantizar la seguridad de los votantes en un clima de creciente violencia.
El dilema del votante
En Guayaquil, un pescador que perdió a su hijo en un atentado ligado al narcotráfico se pregunta si aceptar bases extranjeras traerá seguridad o si, por el contrario, convertirá a su ciudad en blanco de nuevos conflictos.
Mientras tanto, en Quito, estudiantes universitarios marchan con pancartas defendiendo la soberanía nacional: “¡Ecuador no se vende!”, gritan. La tensión refleja un dilema nacional entre soberanía e inseguridad.
Lo que está en juego
- Seguridad: Noboa promete que las bases extranjeras reforzarán la lucha contra el narcotráfico.
- Soberanía: críticos señalan que Ecuador perdería autonomía militar y política.
- Diplomacia: la relación con EE.UU. se fortalecería, pero podrían surgir tensiones con vecinos como Bolivia y Venezuela.
El resultado del 16 de noviembre será histórico: Ecuador deberá decidir si abre la puerta a una cooperación militar extranjera o si reafirma la prohibición constitucional vigente.
