El 29 de julio de 2025, Rusia vivió uno de los terremotos más potentes de su historia reciente, con una magnitud de 8.8. El epicentro se localizó en la península de Kamchatka, una zona sísmica activa que ahora enfrenta un nuevo desafío: la erupción del volcán Kliuchevskói.
Este evento sísmico provocó la activación inmediata de alertas de tsunami en diversas regiones del mundo, incluyendo México, debido a su potencia y ubicación geográfica cercana al Océano Pacífico. Sin embargo, el fenómeno no terminó ahí. Horas después del terremoto, el volcán Kliuchevskói —el más alto y activo de Eurasia— entró en erupción, encendiendo las alarmas en la comunidad científica internacional.
El volcán Kliuchevskói se alza a 4,800 metros sobre el nivel del mar, y su cráter principal mide aproximadamente 700 metros de diámetro. Está ubicado a solo 30 kilómetros de la localidad de Kliuchi, en el distrito de Ust-Kamchatski, donde habitan alrededor de 4,500 personas. Esta cercanía a poblaciones humanas lo convierte en un punto de alto riesgo ante cualquier actividad volcánica intensa.
La península de Kamchatka es conocida por su elevada actividad volcánica. En total, alberga casi 130 volcanes, de los cuales cerca de 30 se consideran activos. Esto la convierte en una de las regiones volcánicas más importantes del planeta.
Por ahora, las autoridades rusas y organismos internacionales monitorean de cerca tanto la actividad sísmica como la volcánica en la zona. La situación sigue en desarrollo, y el riesgo de nuevos eventos naturales no ha sido descartado.


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