El Espacio Natural de Doñana está experimentando una primavera histórica. Después de años de una sequía alarmante, las lluvias de 2025 han provocado la mayor inundación en más de una década, insuflando nueva vida a uno de los humedales más importantes de Europa.
Las imágenes satelitales recientes del Parque Nacional de Doñana cuentan una historia de esperanza y recuperación. Las marismas, que en los últimos años se habían convertido en un símbolo de la crisis hídrica, lucen ahora un manto de agua que no se veía desde hace más de diez años. Este cambio drástico está reactivando un ecosistema complejo y frágil, marcando un punto de inflexión que muchos creían lejano.
Un Despertar Largamente Esperado
Las intensas lluvias de los últimos meses han sido el catalizador de esta transformación. El aporte de agua ha sido tan significativo que las mediciones de profundidad han registrado valores de hasta 1.30 metros en puntos clave del humedal, como Vetalengua. La red hidrográfica superficial se ha reactivado por completo, y lagunas emblemáticas como la de Santa Olalla, que llegaron a secarse, presentan ahora niveles de inundación óptimos.
Este resurgimiento hídrico ha tenido un impacto inmediato y visible en la fauna del parque.
El Regreso de los Anfibios: Un Indicador de Salud
Uno de los signos más alentadores de la recuperación de Doñana es el regreso masivo de los anfibios. Especies como el sapo de espuelas, el sapillo pintojo o la ranita meridional han vuelto a reproducirse en las lagunas, un fenómeno que no se observaba con esta intensidad desde hace años. La presencia y reproducción de anfibios son considerados por los biólogos como un indicador clave de la salud de un ecosistema acuático, ya que son extremadamente sensibles a la calidad del agua y a la sequía.
Su regreso es una prueba tangible de que el ecosistema está comenzando a sanar.
«Es una situación ilusionante», afirman desde la Oficina Técnica de Doñana, aunque instan a la prudencia, recordando que esta mejora ofrece una «ventana de oportunidad» para consolidar la recuperación a largo plazo.
Un Futuro que Depende de la Gestión Responsable
A pesar del optimismo generalizado, los expertos advierten que esta primavera histórica no debe ser vista como una solución definitiva. La recuperación de Doñana es un recordatorio de la fragilidad de su equilibrio ecológico y de la necesidad de abordar los problemas estructurales que lo amenazan, como la sobreexplotación de los recursos hídricos.
El Marco de Actuaciones para Doñana, impulsado por el Ministerio para la Transición Ecológica, tiene como hoja de ruta para 2025 la restauración ambiental de la marisma. Este plan incluye medidas cruciales como el cierre de pozos ilegales, la mejora de la gobernanza del agua y la optimización de los sistemas de saneamiento y depuración en la cuenca.
Para que el renacer de Doñana no sea un evento aislado, es imprescindible una gestión hídrica responsable, el control estricto de las extracciones de agua y la restauración de los flujos naturales del parque. La primavera de 2025 ha dado a Doñana un respiro vital, pero su supervivencia a largo plazo depende de las acciones que se tomen ahora.
