Entre bromas y realidades que superan la ficción, Donald Trump podría pasar a la historia no solo como el magnate que escaló al poder, sino también como el “primer presidente latino” de Estados Unidos. Esta idea, aunque irónica, captura la relación simbólica entre el controvertido expresidente y la comunidad latina que, para sorpresa de muchos, jugó un papel crucial en su regreso a la Casa Blanca en 2024.
Desde sus inicios en Nueva York hasta su ascenso al poder, Trump se ha forjado como un caudillo polarizante, un personaje que mezcla el estilo rudo de Pancho Villa con una retórica populista que, paradójicamente, ha conectado con sectores clave de los votantes latinos.
Latinos en Estados Unidos: el poder detrás del cambio
La población latina en EE.UU. se ha convertido en una fuerza electoral imparable. Según el Pew Research Center, los latinos constituyen el segundo grupo racial más grande del país, con más de 65 millones de personas, de las cuales 36 millones tienen derecho a voto.
En las elecciones de 2024, este grupo consolidó su relevancia en el panorama político:
- Aumento de votos masculinos latinos: Trump obtuvo el 55% del voto masculino latino, marcando un hito en su apoyo dentro de esta comunidad.
- Cambio en el voto femenino: Aunque las mujeres latinas favorecieron a Kamala Harris, la ventaja fue de solo 22 puntos, una disminución drástica respecto a las elecciones de 2016, cuando Hillary Clinton lideraba con 44 puntos de diferencia.
- Mejora en condados de mayoría latina: Trump ganó terreno en todos los condados donde la población latina representa el 70% o más.
Estos resultados reflejan un fenómeno inusual: a pesar de su dura agenda migratoria, Trump ha sabido conectar con un segmento significativo de la comunidad latina, apelando a valores conservadores y al discurso de fuerza económica.
¿Por qué los latinos votaron por Trump?
A simple vista, podría parecer contradictorio que un político conocido por su retórica antiinmigrante logre tal respaldo entre latinos. Sin embargo, hay factores clave que explican este fenómeno:
1. Valores conservadores y aspiracionales
La comunidad latina en EE.UU. tiende a ser conservadora en temas como la familia, la religión y el trabajo duro. Trump, con su enfoque en la “recuperación económica” y su oposición a políticas progresistas, conectó con este sector.
2. Desconfianza hacia los demócratas
Muchos latinos ven al Partido Demócrata como promotor de una agenda que no necesariamente refleja sus valores. Además, la falta de resultados concretos en temas migratorios durante el mandato de Joe Biden generó decepción en algunos votantes.
3. Retórica populista y familiaridad cultural
Aunque pueda parecer irónico, Trump utiliza un lenguaje directo y desafiante que resuena con el estilo de liderazgo carismático característico de figuras como Pancho Villa. En un contexto diferente, Trump podría haber sido un líder populista en América Latina, apelando al orgullo, la autodefensa y el éxito económico.
De Nueva York a “Duranyork”: un Trump latino
Imaginemos, por un momento, que Trump no hubiese nacido en Nueva York, sino en Durango, México. Bajo estas circunstancias, seguiría siendo el mismo caudillo divisivo, un hombre con un instinto feroz para la construcción y el poder. Como cualquier “Pancho Villa moderno”, sería un símbolo de fuerza y controversia.
La conexión con la misoginia estructural
En esta narrativa alterna, el Trump duranguense no estaría lejos de los problemas estructurales que enfrentan las mujeres en el sector de la construcción en México. Según datos de la ENDIREH 2021, el 69.1% de las mujeres en Durango han enfrentado violencia en algún momento de sus vidas, y esta desigualdad también se refleja en la industria de la construcción, donde solo el 15.6% del personal ocupado son mujeres, según el INEGI.
Trump, ya sea en Nueva York o “Duranyork”, encarna un liderazgo que, lejos de superar estas dinámicas, las perpetúa.
Trump y su gabinete: señales hacia América Latina
El regreso de Trump a la Casa Blanca también trae consigo un equipo con nombres estratégicos que refuerzan su intención de acercarse, aunque de manera ambivalente, a los latinos:
- Marco Rubio y Christopher Landau liderando la política exterior.
- Ronald Johnson como embajador de EE.UU. en México, fortaleciendo los lazos con el vecino del sur.
La política exterior de Trump no solo busca proyectar poder, sino también capitalizar la influencia de los latinos dentro y fuera de Estados Unidos.
¿Qué significa esto para el futuro?
La victoria de Trump en 2024 no solo marca su regreso al poder, sino también un cambio en las dinámicas políticas de EE.UU.. La fuerza latina no puede ser ignorada, y aunque su respaldo a Trump pueda parecer paradójico, refleja la complejidad y diversidad de esta comunidad.
El reto ahora será entender cómo este apoyo transformará la relación entre EE.UU. y América Latina, así como las políticas internas que impactarán directamente a los millones de latinos que viven en el país.
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