El presidente Donald Trump, conocido por su postura estricta sobre inmigración, volvió a generar controversia al criticar a la obispa Marian Edgar Budde por un sermón en la Catedral Nacional de Washington. Durante el mensaje, Budde instó a Trump a tener clemencia hacia los migrantes y las personas LGBTQ+ que enfrentan condiciones adversas en Estados Unidos.
La obispa Mariann Edgar Budde tiene unos cojones enormes! Le dijo a Trump en la cara lo que muchos pensamos:”Nuestro Dios nos enseña que debemos ser misericordiosos con los extranjeros, porque todos fuimos extranjeros en esta tierra". Amen 🙏 pic.twitter.com/zbvZPFvBMS
— Carlos Montero (@CMonteroOficial) January 21, 2025
Según Trump, el sermón fue «desagradable» y «poco convincente», señalando que no abordó adecuadamente el problema de la criminalidad asociada con algunos migrantes. A través de su red social Truth Social, exigió una disculpa pública de Budde, calificando su intervención como «radical».
¿Qué dijo Marian Edgar Budde en su sermón?
Marian Edgar Budde, reconocida por su activismo a favor de los derechos humanos y su orientación inclusiva, aprovechó el púlpito para enviar un mensaje directo al expresidente:
«Le pido que tenga piedad, señor presidente. Hay niños gays, lesbianas y transgéneros en familias demócratas, republicanas e independientes. Las personas que recogen nuestras granjas y limpian nuestros edificios (…) pueden no ser ciudadanos o no tener la documentación adecuada.»
El mensaje de Budde no solo apeló a la empatía hacia los migrantes indocumentados, sino que también visibilizó a las personas LGBTQ+ que, según ella, enfrentan discriminación sistemática.
La respuesta de Trump
Trump no tardó en responder con ironía y desdén:
«Ella falló en mencionar el gran número de migrantes que vienen a nuestro país y matan gente. Muchos de ellos provienen de cárceles y manicomios.»
Además, calificó el sermón como «aburrido» y sugirió que Budde y su iglesia se han politizado de manera inadecuada, alejándose de su misión espiritual.
¿Política o religión?
La intervención de Budde ha dividido opiniones. Por un lado, sus seguidores aplauden su valentía para abordar temas sociales complejos desde una perspectiva moral y espiritual. Por otro, los críticos, incluyendo a Trump, consideran que la religión no debería inmiscuirse en debates políticos.
Este choque refleja una vez más las tensiones crecientes entre religión y política en Estados Unidos, especialmente en temas como migración y derechos LGBTQ+.
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