Desafíos de México en comercio exterior con el regreso de Trump a la presidencia

El regreso de Trump trae cambios en el T-MEC y posibles presiones aduaneras. México debe fortalecer su estrategia en comercio y política económica.

El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca es una noticia que reverbera a ambos lados de la frontera. Con su regreso, México se enfrenta nuevamente a una política exterior estadounidense que prioriza el proteccionismo y la autosuficiencia, en la que se promueve la economía interna de EE.UU. a expensas de las relaciones comerciales con sus socios, entre ellos México. A diferencia de 2016, ahora tenemos el T-MEC, que se ha convertido en una herramienta clave para la relación comercial, pero la revisión programada para 2026 y la experiencia previa auguran que el escenario no será sencillo para nuestro país.

Trump y el T-MEC: ¿Qué esperar en 2026?

En su primer periodo, Trump impulsó la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el cual consideraba «el peor acuerdo comercial». Esto derivó en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), con disposiciones que beneficiaron principalmente a la economía estadounidense. Los requisitos de contenido regional en el sector automotriz, por ejemplo, se incrementaron, obligando a empresas mexicanas a reestructurar sus cadenas de suministro.

Con Trump en el poder nuevamente, se espera que la revisión del T-MEC de 2026 sea aún más estricta, poniendo en riesgo áreas clave para México, como la industria automotriz, la energética y la agrícola. Es probable que Trump busque reducir aún más el déficit comercial de EE.UU. y que ejerza presión para que estos sectores sean menos dependientes de México y de China, que produce bienes ensamblados en territorio mexicano.

El uso de aranceles como arma de negociación

Uno de los recursos más notorios de la administración Trump fue la imposición de aranceles como herramienta de negociación. En 2018, impuso aranceles al acero y aluminio mexicanos bajo el argumento de seguridad nacional, lo cual tensó las relaciones comerciales. México respondió con medidas recíprocas sobre productos estadounidenses, afectando industrias clave. En 2019, Trump amenazó con aranceles de hasta el 25% a todas las exportaciones mexicanas si el gobierno mexicano no tomaba acciones para frenar los flujos migratorios. Esta amenaza, aunque retirada tras negociaciones, evidenció el riesgo de que temas no comerciales (como la migración) interfieran en las políticas comerciales.

Si Trump decide retomar esta estrategia, México podría enfrentarse de nuevo a presiones que exigen negociaciones en temas de seguridad y migración, agregando una capa de vulnerabilidad y reafirmando la importancia de diversificar sus mercados y reducir su dependencia de EE.UU., que actualmente absorbe el 80% de nuestras exportaciones.

La política de seguridad fronteriza y sus impactos en la economía

Durante su primer mandato, Trump fortaleció la seguridad fronteriza, con un enfoque en detener el contrabando y la migración ilegal. Estas medidas incluyeron el aumento de infraestructura y personal en la frontera, endureciendo los controles de entrada. Para México, esto significó mayores tiempos de cruce fronterizo y un impacto negativo en los costos logísticos, especialmente para sectores que requieren una circulación constante y rápida, como el automotriz y el agroindustrial.

Con Trump en la Casa Blanca nuevamente, se prevé que estas políticas de seguridad en la frontera se intensifiquen, afectando las cadenas de suministro y aumentando los costos de transporte para las empresas mexicanas de exportación. Una frontera más lenta podría impactar significativamente a las industrias mexicanas que dependen de la logística ágil para mantener su competitividad en el mercado estadounidense.

La incertidumbre en el sistema comercial global y la OMC

Otra política clave en la administración Trump fue su claro desdén hacia la Organización Mundial del Comercio (OMC), bloqueando el nombramiento de jueces para resolver disputas comerciales. Esto debilitó el sistema de resolución de conflictos comerciales y generó una incertidumbre que afectó la economía global. Durante este tiempo, Trump también implementó aranceles a cientos de productos chinos, iniciando una guerra comercial que impactó a otros países, incluidos sus propios socios.

México, al ser un socio confiable y cercano a EE.UU., se benefició de esta guerra comercial en ciertos sectores. Sin embargo, la posibilidad de un sistema de resolución de disputas en crisis deja a México en desventaja frente a posibles conflictos comerciales con EE.UU. En un escenario de tensiones comerciales, la falta de un sistema robusto de resolución de conflictos incrementa la dependencia de México en su relación bilateral con Estados Unidos y reduce su margen de maniobra.

Estrategias para enfrentar la nueva era comercial

Ante la posible intensificación de estas políticas comerciales, México deberá buscar alternativas para enfrentar la presión económica y las exigencias comerciales. Algunas de las estrategias que se pueden implementar son:

  1. Diversificación de mercados
    La diversificación es clave para reducir la dependencia de EE.UU. México ha incrementado sus relaciones comerciales con otros países, pero aún hay mucho camino por recorrer. Es importante fortalecer acuerdos con mercados emergentes en Asia, Europa y América Latina para disminuir la vulnerabilidad ante las políticas proteccionistas estadounidenses.
  2. Fortalecimiento de la infraestructura fronteriza
    Mejorar la infraestructura de aduanas y puntos de cruce puede ayudar a reducir los tiempos de espera y mitigar el impacto de una política fronteriza más restrictiva. El gobierno debe buscar alianzas con el sector privado para desarrollar proyectos de infraestructura que fortalezcan la logística y optimicen los costos de transporte.
  3. Reforzar la cooperación bilateral en seguridad y migración
    Dado que el tema migratorio ha sido utilizado como moneda de cambio en la relación comercial, México necesita establecer una estrategia clara para abordar las demandas de seguridad fronteriza de EE.UU., manteniendo un enfoque de respeto a los derechos humanos. Una estrategia de cooperación en temas de seguridad puede evitar que el comercio y la economía se vean afectados por cuestiones ajenas a la economía.
  4. Prepararse para la revisión del T-MEC en 2026
    La revisión del T-MEC es una oportunidad para que México fortalezca sus posiciones en áreas clave y defienda los sectores que puedan estar en riesgo. Con el liderazgo de Marcelo Ebrard, el gobierno mexicano debe iniciar un análisis detallado de los posibles cambios que Trump pueda proponer y desarrollar estrategias para negociar favorablemente.

Conclusión: un escenario desafiante, pero con oportunidades

El regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos representa un desafío importante para México en términos de comercio exterior y política aduanera. Si bien las políticas proteccionistas de Trump amenazan con imponer condiciones difíciles para el país, también abren la puerta a la innovación y a la búsqueda de nuevos mercados.

La postura de México debe ser de preparación y anticipación. Con estrategias que incluyan la diversificación de mercados, la mejora de la infraestructura fronteriza y una postura firme en las negociaciones del T-MEC, México puede no solo resistir, sino también adaptarse y fortalecer su posición en el comercio global. Si el país logra anticipar los cambios y adaptarse a ellos, el regreso de Trump podría ser una oportunidad para redefinir su estrategia comercial y reducir su dependencia de EE.UU., generando una economía más resiliente y diversa.

Salir de la versión móvil