
Ante la inminente revisión del T-MEC programada para 2026 y la postura proteccionista del presidente estadounidense Donald Trump, el gobierno de México y el sector empresarial se preparan para un escenario de renegociación compleja que podría redefinir el futuro comercial de Norteamérica.
El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), pilar del comercio norteamericano, se encuentra en una encrucijada.
Con la primera revisión sexenal obligatoria fijada para julio de 2026, y con Donald Trump de vuelta en la Casa Blanca, lo que se diseñó como una simple evaluación amenaza con convertirse en una renegociación total, cargada de tensiones y potenciales cambios drásticos para la economía mexicana.
El exjefe negociador de México, Kenneth Smith Ramos, ha advertido que Estados Unidos podría aprovechar la revisión para presionar por ajustes en capítulos clave, impulsado por la competencia con China y las presiones de sindicatos estadounidenses.
Los Puntos de Fricción: ¿Qué Quiere Cambiar Trump?
La administración Trump ha manifestado su intención de utilizar la revisión del T-MEC para corregir lo que considera «desequilibrios económicos» y proteger a la industria estadounidense. Los focos rojos para México son claros y abarcan desde aranceles hasta nuevas y más estrictas regulaciones.
Principales Retos y Amenazas
- Aranceles Punitivos: Trump ha amenazado con imponer nuevos aranceles a productos clave como automóviles, productos agrícolas y manufacturas, una táctica que ya utilizó en su primer mandato con el acero y el aluminio. Recientemente, se reveló que prepara planes para tarifas específicas a ciertos sectores industriales.
- Reglas de Origen Automotriz: Sindicatos en EE.UU. buscan endurecer aún más las reglas de contenido regional para el sector automotriz, limitando el uso de componentes de China, lo que podría afectar gravemente la competitividad de la industria en México.
- Disputas Laborales y Energéticas: Washington ha denunciado barreras comerciales en México a pesar del T-MEC, señalando políticas en el sector energético y retrasos en aprobaciones de productos agrícolas genéticamente modificados como violaciones a los compromisos del tratado.
- Presión Migratoria: Se anticipa que la Casa Blanca podría utilizar las negociaciones comerciales como una herramienta de presión para que México endurezca sus políticas de control migratorio.
«Muchos de los temas que se quedaron fuera en 2018, podrían regresar con fuerza». – Kenneth Smith Ramos, exjefe negociador del T-MEC.
La Postura de México: Entre la Preparación y la Resistencia
El gobierno mexicano, bajo la administración de Claudia Sheinbaum, y con el ex-canciller Marcelo Ebrard ahora como Secretario de Economía, insiste en que la preparación es clave. Ebrard ha argumentado que Estados Unidos necesita a México para competir con Asia y que el tratado ha sido benéfico para las tres naciones.
La estrategia mexicana parece centrarse en dos frentes:
- Diplomacia Proactiva: Iniciar conversaciones y alianzas estratégicas antes de la fecha oficial de revisión en julio de 2026, para posicionar los intereses de México.
- Fortalecimiento Interno: Mejorar las condiciones de infraestructura, seguridad jurídica y el estado de derecho para capitalizar al máximo la oportunidad del nearshoring y reducir la dependencia de un solo socio comercial.
A pesar de que las consultas técnicas no pueden comenzar legalmente hasta julio de 2025, el debate político ya está en marcha. El futuro del T-MEC dependerá en gran medida de la habilidad negociadora del gobierno de Sheinbaum y de su capacidad para presentar un frente unido con el sector empresarial.
El Impacto en el Bolsillo de los Mexicanos
Una renegociación desfavorable del T-MEC no es un tema abstracto. Tendría consecuencias directas para los ciudadanos:
- Precios al Consumidor: La imposición de aranceles podría encarecer productos importados y componentes utilizados en la industria nacional.
- Empleo: La incertidumbre podría frenar la inversión extranjera directa, afectando la creación de empleos, especialmente en el sector manufacturero.
- Crecimiento Económico: Un conflicto comercial prolongado podría desacelerar la economía nacional, impactando el poder adquisitivo y el bienestar general.
Los próximos meses serán cruciales. México debe navegar un panorama complejo, defendiendo sus intereses sin cerrar la puerta a una cooperación regional que, hasta ahora, ha sido un motor de crecimiento.