Miguel Uribe Turbay, senador colombiano y precandidato presidencial por el partido Centro Democrático, enfrenta una nueva batalla mientras permanece hospitalizado tras sobrevivir a un atentado en Bogotá. A través de una demanda presentada ante el Consejo de Estado, dos sindicatos solicitan que se le retire su investidura por realizar presunta campaña anticipada.
La acción legal fue interpuesta por la Confederación Unión de Trabajadores de Colombia (UTC) y el Sindicato de Servidores Públicos del Ministerio de Defensa (Sinsergen), quienes acusan a Uribe de violar la Constitución al realizar actos proselitistas siendo aún legislador. Argumentan que el mitin en el que fue baleado el pasado 7 de junio fue un “acto de imprudencia” y no una actividad institucional legítima.
La demanda —liderada por Carlos Alberto Sánchez Grass— argumenta que Uribe usó su cargo para impulsar su candidatura presidencial de manera indebida, lo cual está prohibido por los artículos 180 y 183 de la Constitución colombiana. Entre las pruebas citadas se incluyen discursos, reuniones y publicaciones en redes sociales que promovían su imagen política.
“El hecho de haber sido víctima de un atentado no lo exime de responsabilidades jurídicas. Participar en actos de campaña mientras es senador constituye una falta grave”, afirma el texto legal, en el que también se señala que el ataque fue consecuencia de un evento organizado en condiciones inapropiadas.
Desde el Centro Democrático, el partido de Uribe, se calificó la demanda como “infame y oportunista”, acusando a sus promotores de intentar legitimar un acto de violencia política. “Es inaceptable que mientras lucha por su vida tras un intento de magnicidio, se busque arrebatarle su investidura con argumentos jurídicamente temerarios”, expresó el partido en un comunicado.
El atentado fue cometido por un menor de edad, detenido en el lugar, quien habría disparado en medio del evento en el barrio Modelia. La investigación continúa con 180 funcionarios asignados al caso, y ya se han detenido a tres personas más por su posible participación en la planeación del ataque.
A sus 38 años, Uribe sigue en estado crítico en la unidad de cuidados intensivos de la Fundación Santa Fe, aunque su evolución médica indica que ha entrado en una fase subaguda. El hecho ha generado amplio rechazo en Colombia, donde la violencia política tiene una larga y dolorosa historia. La Misión de Observación Electoral (MOE) condenó el atentado y pidió mayores garantías para los comicios presidenciales de 2026.
