La crisis inmobiliaria de China empeora. La caída de precios se acelera y una bomba demográfica amenaza con un contagio global. Impacto directo en tu vida y tus finanzas
El motor económico de China se gripa. Nuevos datos revelan que su crisis inmobiliaria es más profunda de lo que se temía, impulsada por un colapso demográfico irreversible. El riesgo de un efecto dominó que arrastre a la economía mundial es ahora una posibilidad real.
Durante décadas, el mundo observó con asombro el milagro económico chino, impulsado por un boom inmobiliario sin precedentes que transformó ciudades y sacó a millones de la pobreza. Hoy, ese mismo motor amenaza con descarrilar y llevarse consigo a la economía global. Lejos de tocar fondo, la crisis del sector inmobiliario chino se está profundizando, y los datos más recientes, combinados con una bomba de relojería demográfica, pintan un panorama alarmante.
La Caída Libre se Acelera
Las cifras oficiales publicadas por la Oficina Nacional de Estadísticas de China son inequívocas: la situación está empeorando. En los últimos meses, los precios de las viviendas nuevas en 70 ciudades chinas registraron su mayor caída en casi un año. Las ventas residenciales y, de forma aún más preocupante, la inversión en nuevos proyectos inmobiliarios, se han desplomado a tasas de dos dígitos.
Este no es un ajuste de mercado; es una contracción severa en un sector que representa casi un tercio del Producto Interno Bruto (PIB) de China. Los gigantes inmobiliarios como Evergrande y Country Garden, cuyas caídas iniciales desataron la crisis, fueron solo los primeros síntomas de una enfermedad mucho más profunda que ahora afecta a toda la economía.
El Doble Golpe: Exceso de Oferta y Falta de Compradores
La raíz del problema es doble y sistémica. Por un lado, existe un exceso masivo de oferta. Expertos como Kent Deng, de la London School of Economics, estiman que China tiene unos 600 millones de edificios permanentes, y que se necesitarán entre 30 y 50 años para absorber el inventario existente. Las imágenes de «ciudades fantasma», con enormes complejos de apartamentos vacíos, son la prueba tangible de esta burbuja.
Por otro lado, y aquí radica la verdadera gravedad de la crisis, la demanda se ha evaporado de forma permanente. La razón es demográfica. En 2022, China registró su primer descenso de población en seis décadas, un punto de inflexión histórico. Un informe reciente de Goldman Sachs es demoledor: la demanda demográfica anual de nuevas viviendas urbanas en China se «reducirá a la mitad en una década», pasando de 9.4 millones de unidades en la década de 2010 a solo 4.1 millones entre 2025 y 2030.
En resumen: sobran casas y faltan personas para comprarlas.
«La recuperación será lenta porque la gente no tiene más poder adquisitivo para comprar casas nuevas. China tendrá que cambiar el sector inmobiliario de un modelo basado en la construcción a un modelo de servicios», afirma el profesor Kent Deng.
¿Por Qué Debería Importarte? El Riesgo de Contagio Global
La crisis inmobiliaria china no es un problema lejano. Su impacto tiene el potencial de sentirse en los bolsillos de ciudadanos de todo el mundo, incluido México.
- Shock en las Materias Primas: El boom constructor chino fue el principal motor de la demanda mundial de materias primas como el hierro, el cobre y el cemento. El fin de esta era provocará un shock duradero en estos mercados, afectando a los precios y a las economías de países exportadores, desde Australia hasta Chile y Brasil.
- Efecto Riqueza Negativo: El mercado inmobiliario chino está valorado en una cifra astronómica. Una caída del 10% en los precios, según cálculos de ANZ Bank, podría borrar 60 billones de yuanes del patrimonio de los hogares chinos. Esta pérdida masiva de riqueza frenará drásticamente el consumo y la inversión, reduciendo la demanda de productos importados de todo el mundo.
- Inestabilidad Financiera: Los bancos chinos están enormemente expuestos al sector inmobiliario. Una cascada de impagos podría generar una crisis financiera interna con réplicas en el sistema bancario global, similar a la crisis de 2008 que comenzó en el mercado hipotecario de EE.UU.
Los intentos del gobierno de Pekín por estabilizar el mercado han fracasado hasta ahora, ya que no pueden solucionar el problema de fondo: el fin de un modelo de crecimiento de 30 años basado en la construcción. El mundo, que se acostumbró a ser impulsado por la locomotora china, debe ahora prepararse para la posibilidad de que ese tren se detenga bruscamente.


TE PODRÍA INTERESAR