Un misil balístico lanzado desde Irán ha impactado directamente en el Hospital Soroka en Beersheba, el más grande del sur de Israel, causando daños masivos y múltiples heridos. El gobierno israelí ha calificado el ataque de «crimen de guerra» y promete una respuesta contundente.
El conflicto en Oriente Medio ha cruzado una línea crítica en las primeras horas de la madrugada. Un misil balístico, parte de una andanada de aproximadamente 30 proyectiles lanzados desde territorio iraní, impactó directamente en el Centro Médico Soroka en Beersheba, el principal complejo hospitalario del sur de Israel. El ataque, que activó las sirenas de alerta en todo el país, representa una escalada sin precedentes en la confrontación directa entre ambas naciones, trasladando el campo de batalla a infraestructura civil crítica y provocando una condena internacional inmediata y una furiosa reacción por parte de Israel.
La ofensiva no solo ha puesto en jaque los sistemas de defensa aérea, sino que ha sembrado el pánico entre la población civil. Las autoridades israelíes han confirmado que el ataque ha dejado un saldo de más de 65 personas heridas en diversas localidades, al menos seis de ellas en estado de gravedad.
«Daños masivos»: El momento del impacto y la destrucción
Testimonios y material audiovisual verificado describen una escena de caos y destrucción. El director general del hospital, el profesor Shlomi Kodesh, informó que el misil golpeó un antiguo pabellón quirúrgico que, afortunadamente, había sido evacuado días antes como medida de precaución. Sin embargo, la onda expansiva provocó «daños generalizados en otros edificios del hospital».
Imágenes que circulan en redes sociales y agencias de noticias muestran pasillos llenos de humo y escombros, techos derrumbados y cristales rotos esparcidos sobre camas de pacientes. Una voluntaria del hospital, Sarah Bushri, relató a la emisora pública Kan: «Escuchamos un estruendo. Pensamos que era justo dentro del departamento. Todo se vino abajo, cristales, techos, todo simplemente cayó».
Aunque la mayoría de los pacientes y el personal se encontraban en los refugios subterráneos del hospital, diseñados para tiempos de guerra, varias personas sufrieron heridas leves, principalmente por la onda expansiva. La infraestructura del hospital, que atiende a más de un millón de habitantes, ha quedado severamente comprometida, lo que ha obligado a evaluar la evacuación de cientos de pacientes a otros centros médicos.
«Un crimen de guerra»: La furiosa respuesta de Israel
La reacción del estamento político y militar israelí ha sido inmediata y de una dureza extrema, enmarcando el ataque no como un acto de guerra convencional, sino como un crimen que exige una retribución sin precedentes.
> «El cobarde dictador iraní se refugia en su búnker fortificado y dispara deliberadamente contra hospitales y edificios residenciales en Israel. Estos son crímenes de guerra de la mayor gravedad, y (Ali) Jamenei pagará por sus crímenes. Un dictador como Jamenei… no puede continuar existiendo.» > – Israel Katz, Ministro de Defensa de Israel.
Esta declaración, que apunta directamente a un objetivo de cambio de régimen, fue secundada por el Primer Ministro Benjamin Netanyahu, quien prometió que Israel «exigirá el precio completo a los tiranos de Teherán». Por su parte, el Presidente Isaac Herzog, tras visitar el lugar del impacto, declaró que Israel debe asestar un «golpe severo» a Irán para asegurar el futuro de la región.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel fue el primero en confirmar el «impacto directo» en el hospital, una acción que el Ministro de Salud, Uriel Buso, calificó como un acto que «cruza una línea roja». Esta retórica beligerante sugiere que la respuesta israelí podría ir más allá de los ataques de represalia convencionales, apuntando a objetivos estratégicos dentro de Irán con el fin de desmantelar lo que consideran una amenaza existencial.
Reacción en Europa: Macron pide «detener urgentemente» la escalada
Mientras Israel prepara su respuesta, las potencias europeas han reaccionado con alarma, buscando vías para la desescalada. El Presidente de Francia, Emmanuel Macron, expresó su profunda preocupación por la escalada y, en particular, por los «ataques israelíes que apuntan cada vez más a objetivos no relacionados con el programa nuclear o balístico iraní, así como un número creciente de víctimas civiles».
En un comunicado, el Elíseo hizo un llamado a «detener urgentemente estas operaciones militares, que plantean graves amenazas a la seguridad regional». Esta postura pone de manifiesto la creciente brecha entre la llamada a la contención de Europa y la determinación de Israel de escalar el conflicto.
¿Qué significa este ataque? El mundo en vilo
El ataque al Hospital Soroka no es un incidente aislado; es un punto de inflexión. Al dirigir un misil balístico contra un objetivo civil tan sensible, Irán ha proporcionado a Israel la justificación moral y política para una represalia de una magnitud que podría arrastrar a toda la región, y a sus aliados globales, a un conflicto abierto.
La retórica israelí sobre «crímenes de guerra» y la necesidad de que el líder iraní «no continúe existiendo» transforma la naturaleza del conflicto. Ya no se trata de una guerra encubierta o de ataques quirúrgicos limitados. Se ha convertido en una confrontación existencial a ojos de Israel. Esto coloca a sus aliados, principalmente Estados Unidos y las naciones europeas, en una posición extremadamente delicada: o respaldan una acción militar masiva contra Irán o arriesgan ser vistos como que abandonan a un socio clave tras un ataque calificado como una atrocidad. El mundo contiene la respiración, esperando el próximo movimiento en un tablero donde las reglas parecen haberse roto por completo.
