Corea del Norte revela su nuevo misil intercontinental Hwasong-20

El Hwasong-20 marca una nueva era en el poder militar norcoreano: Kim Jong Un desafía a Estados Unidos y Asia con su arsenal nuclear más avanzado.

Kim Jong Un presentó el Hwasong-20, el arma más poderosa de Corea del Norte, en un desfile que exhibe su ambición nuclear y poder militar global.

Kim Jong Un muestra el poder absoluto de su ejército

En una noche cargada de simbolismo, luces y desafío, el líder norcoreano Kim Jong Un encabezó un majestuoso desfile militar con motivo del 80 aniversario del Partido de los Trabajadores. Acompañado por líderes extranjeros y la élite de su gobierno, Kim presentó las armas más avanzadas de su arsenal, con un mensaje claro: Corea del Norte sigue decidida a consolidarse como una potencia nuclear.

La gran estrella del evento fue el Hwasong-20, un misil balístico intercontinental de nueva generación que, según la Agencia Central de Noticias de Corea del Norte (KCNA), representa el “sistema de armas nucleares estratégicas más poderoso” del país.

El Hwasong-20, símbolo de una nueva amenaza global

El imponente Hwasong-20 desfiló entre fuegos artificiales y columnas de soldados en perfecta sincronía, convirtiéndose en el emblema de la noche. De acuerdo con la narrativa oficial, este misil aún no ha sido probado, pero podría estar listo para ensayos en las próximas semanas.

Expertos en defensa señalan que la sola presentación de un nuevo modelo intercontinental es una muestra del avance tecnológico de Pyongyang y de su intención de mantener la presión sobre Washington y sus aliados en Asia.

“Kim Jong Un busca demostrar que no solo posee poder militar, sino también control político y proyección estratégica”, indicaron analistas citados por medios surcoreanos.

Un desfile con mensaje político y militar

El evento, transmitido en cadena nacional, no solo fue un despliegue de armas, sino también una muestra de unidad política. Las fuerzas armadas marcharon bajo el lema “Poder absoluto, patria invencible”, mientras los asistentes coreaban consignas de apoyo al líder.

Kim, vestido con un abrigo negro largo, se mostró sonriente y confiado. Durante su discurso, afirmó que su ejército “debe continuar evolucionando hacia una fuerza invencible que elimine todas las amenazas”, aunque evitó mencionar directamente a Estados Unidos o Corea del Sur.

El silencio estratégico fue interpretado como un mensaje de advertencia implícita: la capacidad destructiva de Corea del Norte habla por sí sola.

Un arsenal cada vez más sofisticado

Además del Hwasong-20, el desfile incluyó misiles balísticos de corto alcance, de crucero y supersónicos, todos descritos por la KCNA como capaces de portar ojivas nucleares y realizar ataques precisos contra objetivos en Corea del Sur.

El avance tecnológico de estas armas indica que el país continúa perfeccionando su capacidad de respuesta ante eventuales ataques o sanciones internacionales, a pesar de las presiones económicas que enfrenta.

La ambición de Kim Jong Un: más allá del poder militar

Detrás de cada misil y cada formación militar, se percibe una estrategia cuidadosamente diseñada para consolidar la posición diplomática de Kim Jong Un en la escena global.

El líder norcoreano ha sabido combinar su discurso de resistencia con gestos de poder escénico, utilizando desfiles como herramientas para enviar mensajes directos a Washington, Tokio y Seúl: Corea del Norte no retrocederá en su desarrollo nuclear.

Analistas internacionales interpretan el evento como una jugada política destinada a reforzar la narrativa de soberanía y fortaleza frente a las sanciones impuestas por la comunidad internacional.

Una noche de fuego, poder y advertencias

Mientras las luces del desfile se reflejaban en los uniformes de miles de soldados, el mensaje era claro: Corea del Norte no solo conmemora su historia, sino que proyecta su futuro como potencia militar.

El rugido de los motores de los vehículos blindados y la exhibición del Hwasong-20 marcaron una declaración contundente al mundo: Pyongyang continúa ampliando su alcance nuclear y no teme demostrarlo.

El desfile de Kim Jong Un no solo celebró un aniversario, sino también el inicio de una nueva etapa en la carrera armamentista asiática.

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