China anunció que renunciará al trato especial como país en desarrollo dentro de la Organización Mundial del Comercio (OMC), un paso que responde a las crecientes presiones internacionales y que busca fortalecer el sistema multilateral de comercio. La decisión llega en un contexto marcado por las guerras arancelarias, especialmente tras las medidas proteccionistas impulsadas por la administración de Donald Trump.
Un cambio con fuerte carga simbólica
El anuncio fue realizado por funcionarios del Ministerio de Comercio de China, quienes explicaron que esta medida pretende reforzar la credibilidad de la OMC en un momento en el que enfrenta cuestionamientos sobre su eficacia. Aunque evitaron mencionar directamente a Estados Unidos, la renuncia coincide con una de las principales demandas de Washington: que China deje de beneficiarse de ventajas comerciales reservadas a economías en desarrollo.
Estados Unidos ha insistido durante años en que, siendo la segunda economía más grande del mundo, China no debería mantener privilegios diseñados para países con menor capacidad productiva.
El primer ministro Li Qiang oficializó el anuncio durante un foro de desarrollo celebrado en Nueva York, en el marco de la Asamblea General de la ONU, subrayando que la decisión es una contribución a la estabilidad del comercio internacional.
Qué significa perder el estatus de país en desarrollo
Hasta ahora, el estatus de país en desarrollo dentro de la OMC permitía a China acceder a varios beneficios, entre ellos:
- Requisitos más flexibles para abrir sus mercados a importaciones.
- Períodos de transición más largos para implementar reformas comerciales.
- Cierta protección frente a litigios y sanciones en disputas comerciales.
La decisión de renunciar a este trato especial implica que China asumirá compromisos más estrictos en la liberalización de su economía y reducirá gradualmente las protecciones arancelarias que aún mantenía.
Reacciones internacionales y de la OMC
La directora general de la OMC, Ngozi Okonjo-Iweala, celebró públicamente la decisión de China, calificándola como “una noticia clave para la reforma del sistema multilateral de comercio”. En su mensaje publicado en X (antes Twitter), agradeció a los líderes chinos y destacó que este cambio es resultado de años de diálogo.
Este respaldo refleja que la medida china podría allanar el camino para un proceso de modernización de la OMC, organismo que ha perdido efectividad en los últimos años por la falta de consenso entre sus miembros y la parálisis en la resolución de disputas comerciales.
El trasfondo: tensiones con Estados Unidos
Aunque Pekín no mencionó directamente a Estados Unidos, el contexto de la medida está claramente vinculado con la guerra comercial desatada durante el mandato de Donald Trump. Washington impuso aranceles a productos chinos y presionó a la OMC para reformar sus reglas, señalando que países con grandes economías no deberían seguir considerándose “en desarrollo”.
Este movimiento busca no solo mejorar la imagen de China en el ámbito internacional, sino también restar argumentos a Washington y a otros críticos que cuestionaban el trato preferencial que recibía en la OMC.
China: entre potencia global y país en desarrollo
Aunque China ha renunciado a los beneficios del estatus de país en desarrollo en la OMC, sus autoridades recalcaron que el país sigue siendo considerado de ingresos medios y aún enfrenta desafíos internos como la desigualdad social, la dependencia de sectores tradicionales y el rezago en algunas regiones rurales.
Al mismo tiempo, China se ha consolidado como un actor clave en la economía global, no solo como potencia exportadora, sino también como fuente de financiamiento y asistencia técnica. A través de su iniciativa de la Franja y la Ruta, ha invertido en carreteras, ferrocarriles, presas y otros proyectos estratégicos en países de África, Asia y América Latina.
Este doble papel —potencia económica y líder del mundo en desarrollo— convierte la decisión en un mensaje político: China busca mostrarse como un país responsable en la gobernanza global, sin dejar de lado sus vínculos con naciones en desarrollo.
Implicaciones para la OMC y el comercio mundial
La decisión china podría tener varias consecuencias en el corto y mediano plazo:
- Mayor presión sobre otros países emergentes para que reconsideren su estatus dentro de la OMC.
- Refuerzo de la legitimidad de la OMC, que ha sido cuestionada por su falta de adaptabilidad a los cambios en la economía mundial.
- Reconfiguración de las negociaciones comerciales, ya que China deberá asumir compromisos más amplios en temas como subsidios, propiedad intelectual y apertura de mercados.
- Disminución de tensiones con Estados Unidos y la Unión Europea, aunque no garantiza la eliminación de aranceles ni el fin de las disputas comerciales.
La renuncia de China al trato de país en desarrollo en la OMC marca un punto de inflexión en la dinámica del comercio internacional. Aunque representa una pérdida de beneficios económicos, la decisión busca reforzar la credibilidad del sistema multilateral y responder a las presiones externas, en especial las de Estados Unidos.
Al mismo tiempo, envía un mensaje claro: China quiere ser vista no solo como un país en ascenso, sino como un actor responsable y comprometido con la estabilidad global. El impacto final dependerá de cómo esta decisión influya en las futuras reformas de la OMC y en el delicado equilibrio del comercio internacional en un contexto de creciente proteccionismo.


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