China busca consenso global sobre IA en plena carrera con EE.UU.
La urgencia del equilibrio entre desarrollo y seguridad en inteligencia artificial
En un escenario cada vez más dominado por la inteligencia artificial (IA), el primer ministro chino Li Qiang alzó la voz desde Shanghái para pedir algo que escasea en los tiempos actuales: consenso. En el marco de la Conferencia Mundial de Inteligencia Artificial (WAIC), Li instó a la comunidad internacional a encontrar un equilibrio entre el desarrollo tecnológico y la seguridad, en un contexto donde la competencia con Estados Unidos se intensifica con cada anuncio.
“Los desafíos que trae la inteligencia artificial han llamado mucho la atención (…) Encontrar un equilibrio entre el desarrollo y la seguridad requiere urgentemente más consenso”, declaró Li, en un discurso que dejó clara la postura de China: avanzar, pero con reglas claras.
Trump acelera la desregulación de la IA en EE.UU.
Mientras China propone cooperación y apertura, Estados Unidos, bajo el liderazgo del presidente Donald Trump, impulsa una estrategia completamente distinta. Trump ha lanzado recientemente una política de baja regulación con el fin de cimentar la hegemonía estadounidense en el ámbito de la inteligencia artificial.
Esta decisión responde a un deseo urgente de no ceder terreno frente a Pekín, y se alinea con su filosofía económica de dejar que el mercado, y no el gobierno, marque el ritmo del desarrollo. Sin embargo, esta postura ha generado preocupación en la comunidad internacional por los riesgos éticos y sociales que puede acarrear un avance sin supervisión.
Código abierto y cooperación internacional: el plan de China
Li Qiang no se quedó en palabras generales. Anunció la creación de un organismo internacional de cooperación en IA y reafirmó el compromiso de China con el desarrollo de tecnologías de código abierto. Su visión es clara: “Solo si se respetan los principios de apertura, intercambio y equidad en el acceso a la inteligencia, más países y grupos podrán beneficiarse”.
La advertencia de Li también fue contundente: si la tecnología se monopoliza y se bloquea su acceso, el mundo corre el riesgo de dividirse aún más. El mensaje fue una crítica velada a la política de Washington de restringir la exportación de chips avanzados a China.
Tecnología, desconfianza y geopolítica: la IA como tablero de ajedrez
Estados Unidos ha redoblado esfuerzos para evitar que China acceda a los chips más avanzados del mercado, por temor a que sean utilizados en sistemas militares. Pero Pekín no se ha quedado de brazos cruzados. En enero, la empresa china DeepSeek sorprendió al presentar un modelo de IA comparable a los desarrollados por compañías líderes de Silicon Valley, utilizando chips mucho menos potentes.
El mensaje de fondo es que la IA se ha convertido en el nuevo epicentro de la geopolítica mundial, donde el poder ya no se mide solo en armas o recursos naturales, sino en teraflops y redes neuronales.
Ética, control y el “cachorro de tigre”: una visión científica
El WAIC no solo fue un foro político, sino también científico. El físico británico Geoffrey Hinton, considerado uno de los padres de la IA moderna, lanzó una advertencia en tono poético pero inquietante. Comparó el desarrollo actual de la inteligencia artificial con tener “un cachorro de tigre muy tierno como mascota”. El reto, dijo, es asegurarse de que ese tigre no nos devore cuando crezca.
Hinton, quien ha criticado abiertamente los peligros del avance descontrolado de la IA, subrayó la necesidad de construir mecanismos de control antes de que sea demasiado tarde. Sus palabras resonaron con fuerza en una audiencia que incluía a líderes tecnológicos, políticos y científicos de todo el mundo.
La ONU y Europa presionan por una IA ética y regulada
En un video transmitido durante la ceremonia, el secretario general de la ONU, António Guterres, señaló que la gobernanza de la IA será una “prueba definitoria de la cooperación internacional”. Anne Bouverot, emisaria de IA del gobierno francés, también insistió en que el momento para actuar es ahora.
Durante una cumbre en París celebrada en febrero, 58 países firmaron un compromiso para avanzar hacia una IA “abierta, inclusiva y ética”. Sin embargo, Estados Unidos y Reino Unido se negaron a firmar, argumentando que las “regulaciones excesivas” podrían sofocar la innovación.
¿Hacia una guerra fría tecnológica?
El conflicto no es militar, pero sí estratégico. China y Estados Unidos están librando una guerra fría tecnológica que podría definir el siglo XXI. La IA no es solo una herramienta: es un campo de batalla en el que se juegan el control económico, la seguridad global y la supremacía ideológica.
Mientras Pekín busca compartir sus avances y construir redes de cooperación global, Washington apuesta por la velocidad y la supremacía sin ataduras. En medio de estas dos visiones antagónicas, el mundo observa, preocupado, mientras la IA se convierte en una fuerza que podría transformar radicalmente nuestras sociedades.
¿Competencia o cooperación?
El llamado de Li Qiang busca despertar a un mundo que avanza a una velocidad vertiginosa hacia un futuro incierto. La inteligencia artificial es una oportunidad sin precedentes, pero también un riesgo monumental si no se maneja con responsabilidad. La pregunta que queda en el aire es: ¿estamos a tiempo de escribir las reglas del juego antes de que sea demasiado tarde?


TE PODRÍA INTERESAR