China cambia de rumbo: la estabilidad económica ahora es la prioridad

China cambia de rumbo: la estabilidad económica ahora es la prioridad
China cambia de rumbo: la estabilidad económica ahora es la prioridad

En un cambio de retórica sísmico, la cúpula del Partido Comunista de China (PCCh) ha señalado que su prioridad para 2025 ya no es el crecimiento a toda costa, sino «estabilizar la economía» y «prevenir riesgos», una admisión tácita de las profundas grietas en su modelo.

En una señal inequívoca de los profundos desafíos que enfrenta la segunda economía más grande del mundo, la cúpula del Partido Comunista de China (PCCh) ha realizado un cambio fundamental en su discurso económico. La prioridad para 2025 ya no será alcanzar ambiciosos objetivos de crecimiento, sino una tarea mucho más defensiva: «estabilizar la economía» y «prevenir riesgos».

Este ajuste, adelantado tras una reunión de trabajo del Politburó de 24 miembros, representa una admisión tácita de que la era del «milagro económico» chino, caracterizada por un crecimiento vertiginoso, ha llegado a su fin. El nuevo lenguaje se centra en «prevenir y resolver riesgos en áreas clave» y en proteger al país de «golpes que puedan venir del exterior», un tono marcadamente diferente al enfoque en metas de PIB como el 5% alcanzado en 2024.

Las Grietas en la Muralla Económica

Este cambio de estrategia no es arbitrario; responde a una serie de crisis interconectadas que amenazan la estabilidad del país:

  • La Crisis Inmobiliaria: El comunicado del Politburó menciona explícitamente la necesidad de «estabilizar el maltrecho mercado inmobiliario», que ha sido durante mucho tiempo un pilar del crecimiento chino y ahora es su mayor fuente de riesgo financiero.
  • Demanda Interna Débil: La promesa de «expandir la demanda interna» reconoce la baja confianza tanto de los consumidores como del sector privado, que aún no se han recuperado del impacto de los años de la política ‘cero covid’.
  • Riesgos Externos: La mención de «golpes del exterior» apunta directamente a la intensificación de la guerra comercial con Estados Unidos, especialmente ante el posible regreso de Donald Trump y sus políticas arancelarias.

Un Pivote Hacia la Seguridad

Este cambio de retórica es mucho más que una simple directriz económica. Es una campaña de comunicación política diseñada para gestionar las expectativas de 1,400 millones de personas y reforzar el control del Partido en un momento de gran incertidumbre. Durante décadas, la legitimidad del PCCh se ha basado en su capacidad para ofrecer prosperidad económica. Con ese «contrato social» bajo presión, el Partido está recalibrando el barómetro del éxito.

Al cambiar el objetivo público de una cifra de crecimiento ambiciosa a una meta más abstracta de «estabilidad y seguridad», el liderazgo se otorga un mayor margen de maniobra. Es políticamente más fácil declarar la victoria sobre «riesgos» que no alcanzar un objetivo de PIB. El mensaje subyacente al pueblo chino es claro: «Los tiempos son difíciles, pero solo el Partido puede garantizar la seguridad y el orden». Es un pivote clásico de un régimen autoritario: pasar de la promesa de prosperidad a la promesa de seguridad para consolidar el poder en tiempos de crisis.

Las políticas prometidas, como «redoblar esfuerzos» y aplicar «políticas macroeconómicas proactivas», suenan familiares. La gran pregunta es si representan un cambio real o simplemente una continuación de medidas de estímulo que hasta ahora no han logrado reavivar la confianza. Lo que es seguro es que el mundo se enfrenta a una nueva China, una que prioriza la estabilidad interna por encima de todo, con profundas implicaciones para las cadenas de suministro globales, la inversión extranjera y el equilibrio de poder mundial.

Salir de la versión móvil