El buque lanzamisiles estadounidense USS Lake Erie cruzó la noche del viernes el canal de Panamá, rumbo al Caribe, en medio de un creciente despliegue naval de Washington cerca de las costas de Venezuela.
El crucero, con el número 70 grabado en su casco, inició su travesía de 80 kilómetros por la emblemática vía interoceánica a las 21:30 horas locales, pasando por la esclusa de Pedro Miguel bajo la mirada curiosa de turistas y familias que se sorprendieron al presenciar la escena.
Testigos casuales de un movimiento militar
“Quedé sorprendido, no sabía que iba a pasar el buque”, relató Alfredo Cedeño, un técnico en salud que observó el paso del navío acompañado de su familia. Como él, algunos visitantes improvisados capturaron imágenes del crucero de guerra, que continuó su ruta hacia el Atlántico iluminado por la luna creciente y los potentes focos de las esclusas.
Washington y Caracas, en tensión permanente
La llegada del USS Lake Erie se enmarca en un operativo naval estadounidense contra el narcotráfico internacional, aunque Caracas sostiene que se trata de una maniobra de presión directa contra el presidente Nicolás Maduro, a quien Washington acusa de liderar un cartel de drogas.
Estados Unidos ha elevado a 50 millones de dólares la recompensa por la captura del mandatario venezolano. En paralelo, tres buques lanzamisiles más se posicionarán en aguas internacionales cercanas a Venezuela en los próximos días.
La respuesta de Venezuela
Como contramedida, el gobierno de Maduro anunció el despliegue de 15 mil efectivos en la frontera con Colombia, además del patrullaje marítimo con drones y embarcaciones de la Armada.
El mandatario asegura contar con 4.5 millones de milicianos listos para responder a “amenazas externas”, aunque expertos ponen en duda la magnitud real de esas cifras.
El simbolismo del cruce
Más allá de la estrategia militar, la imagen del USS Lake Erie bajo el Puente Centenario, con sus 173 metros de eslora y 9,800 toneladas de desplazamiento, representa un mensaje político claro: la presencia militar estadounidense sigue marcando el pulso de la geopolítica en el Caribe y Sudamérica.
