El primer día de Sébastien Lecornu como primer ministro francés estuvo marcado por manifestaciones y enfrentamientos con la policía en París y otras ciudades del país. Los manifestantes, agrupados bajo el movimiento «Bloqueemos Todo», buscaron presionar al presidente Emmanuel Macron frente a los recortes presupuestarios y la crisis política que vive Francia.
El ministerio del Interior informó 250 arrestos durante la jornada, mientras focos de violencia y bloqueos afectaban el tráfico y servicios públicos en múltiples regiones.
La tensión en las calles de París y otras ciudades
Desde la capital hasta Marsella, Lille, Rennes y Lyon, los manifestantes intentaron bloquear carreteras y vías estratégicas, apilando contenedores de basura y enfrentándose a los agentes con gas lacrimógeno. En Rennes, un autobús fue incendiado, mientras que en el suroeste los daños en cables eléctricos interrumpieron trenes y transporte urbano.
Aunque el movimiento no logró su intención de “bloquear todo”, su presencia dejó en evidencia un descontento social generalizado, similar a los chalecos amarillos de 2018-2019, que paralizaron Francia durante meses por temas económicos y fiscales.
Crítica y apoyo a las protestas
Ciudadanos como Lila, trabajadora en París, expresaron su frustración con el gobierno: “Hay mucho cansancio compartido y muchas cosas no avanzan; eso explica estos bloqueos”. Otros, como Bertrand Rivard, criticaron las interrupciones:
“Vivimos en una democracia y la gente no debería bloquear el país”.
El movimiento “Bloqueemos Todo” surgió de manera viral, sin liderazgo definido, y congrega a ciudadanos de distintas corrientes políticas y generaciones, todos descontentos por los recortes presupuestarios y la percepción de un gobierno distante.
Desafíos inmediatos para Lecornu
El nuevo primer ministro hereda una Francia inestable, con un Parlamento fragmentado y gobiernos minoritarios que han pasado de crisis en crisis. Su misión incluye negociar un presupuesto nacional y formar un gabinete capaz de enfrentar la hostilidad social y política.
El ministro interino del Interior, Bruno Retailleau, advirtió sobre la participación de grupos radicales de izquierda, mientras llamaba a la no violencia y a un diálogo con los manifestantes.


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