Ataque ruso destruye guardería en Ucrania y deja niños traumatizados

El bombardeo ruso a una guardería en Ucrania provoca horror mundial: decenas de niños fueron rescatados con vida, pero marcados por el trauma.

Un ataque con drones rusos incendió una guardería en Járkov; 50 niños fueron rescatados y sufren estrés agudo tras sobrevivir a las llamas.
El bombardeo ruso a una guardería en Ucrania provoca horror mundial: decenas de niños fueron rescatados con vida, pero marcados por el trauma.

Horror en Járkov: el amanecer que incendió una guardería

El amanecer del miércoles rompió la calma en Járkov, cuando una serie de drones rusos impactaron contra una guardería y jardín de niños, incendiando el edificio mientras decenas de menores dormían. Las primeras imágenes difundidas por los rescatistas mostraban escenas desgarradoras: niños pequeños, con los rostros cubiertos de ceniza, lloraban mientras se aferraban a los brazos de los bomberos que los sacaban del fuego.

El personal educativo, que actuó con rapidez, llevó a los pequeños —de entre tres y cinco años— al refugio subterráneo antes del ataque. “Eso les salvó la vida”, declaró el alcalde de Járkov, Ihor Terekhov, quien confirmó que casi 50 menores fueron evacuados sanos y salvos gracias a la valentía del personal y los equipos de emergencia.

“Temblaban en silencio”: los minutos más largos para los pequeños

Dentro del sótano, los niños se acurrucaron unos junto a otros, en silencio absoluto, esperando que el estruendo de las explosiones cesara. Según Terekhov, los rescatistas trabajaron durante horas para apagar las llamas y recuperar documentos escolares bajo los escombros del segundo piso, que se derrumbó por completo.

El presidente Volodymyr Zelensky informó que los menores sufren “reacciones de estrés agudo” tras el ataque. “No hay justificación alguna para un bombardeo contra una guardería. Es el acto más cínico de la barbarie rusa”, expresó el mandatario.

Padres entre lágrimas: el reencuentro más esperado

Las calles cercanas a la guardería se llenaron de madres y padres que corrían desesperados hacia el lugar. Algunos gritaban los nombres de sus hijos; otros se desplomaban de alivio al verlos entre los brazos de los socorristas. “Pensé que nunca volvería a verlo”, dijo una madre, aún con el uniforme de trabajo manchado de hollín.

Los testimonios de los bomberos describen escenas difíciles de olvidar: los niños, muchos nacidos en plena guerra, se aferraban con fuerza a sus rescatistas, temblando sin entender lo que acababa de suceder.

Reacción internacional y condena desde Washington

El ataque provocó una ola de condena internacional. Durante una reunión en la Casa Blanca con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, el expresidente Donald Trump reaccionó con consternación al conocer los hechos. “No hay palabras para describir este horror”, dijo visiblemente afectado.

El incidente ocurre en un momento de creciente tensión diplomática. Días antes, Trump había cancelado una reunión con Vladimir Putin tras acusar al Kremlin de negarse a detener los combates. Moscú, por su parte, exige que Ucrania ceda territorios en la región del Donbás, pese a más de una década de guerra en la zona.

La tragedia que reaviva las heridas de una guerra sin fin

El gobierno local de Járkov confirmó que, desde el inicio de la invasión, más de 100 niños han muerto y más de 600 resultaron heridos en la región. El reciente ataque contra la guardería reabre la herida colectiva de una nación que lleva casi cuatro años resistiendo bajo fuego constante.

“Lo que Rusia hizo hoy no fue un acto militar, fue un ataque contra la infancia misma”, lamentó Victor Mykyta, subdirector de la oficina presidencial ucraniana. “Ningún país puede mirar hacia otro lado después de esto”.

Mientras tanto, los rescatistas continúan removiendo escombros en busca de materiales escolares y juguetes entre las cenizas. Afuera, una maestra coloca un dibujo infantil ennegrecido sobre un banco de madera. “Ellos solo querían aprender. No merecían esto”, susurra.

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