
Una cifra alarmante sacude la política ambiental de Brasil y del mundo: la deforestación en la Amazonía brasileña se disparó un 92% en mayo de 2025 en comparación con el año anterior. Este dato explosivo amenaza con dinamitar la credibilidad del gobierno de Lula da Silva justo cuando se prepara para ser anfitrión de la cumbre climática COP30.
A pocos meses de que Brasil acoja la Conferencia de las Partes sobre el Clima (COP30) en la ciudad amazónica de Belém, un dato del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) ha caído como una bomba: solo en el mes de mayo, la selva amazónica perdió 960 kilómetros cuadrados de cobertura forestal, un área equivalente a más de 90,000 campos de fútbol.
Esta cifra representa un aumento interanual del 92% y marca el segundo peor registro para un mes de mayo en toda la serie histórica del sistema de monitoreo. El dato supone un durísimo revés para el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, cuya reputación internacional se ha construido en gran medida sobre la promesa de revertir la destrucción ambiental heredada de la administración anterior y posicionar a Brasil como un líder climático global.
Sugerencia: Un video corto en formato time-lapse mostrando la mancha de deforestación expandiéndose en un mapa de la Amazonía, con el porcentaje «92%» apareciendo de forma impactante.
El Choque de Narrativas: ¿Incendios o Inacción?
La reacción del gobierno no se ha hecho esperar. Un representante del Ministerio de Medio Ambiente atribuyó el alarmante aumento a un efecto retardado de los incendios forestales masivos que, agravados por una sequía «sin precedentes históricos», devastaron la región a finales de 2024. Según esta explicación, los satélites ahora están captando la tala de árboles que murieron en esos incendios meses atrás, y no necesariamente nueva deforestación.
Sin embargo, esta versión choca frontalmente con la de las organizaciones ambientalistas. El Observatorio del Clima, una influyente red de ONGs, ha lanzado una severa advertencia: si esta tendencia no se revierte drásticamente en los próximos meses, «Brasil puede llegar a la COP30 con un incremento en la destrucción forestal». Esto no solo sería una catástrofe ecológica, sino también una humillación política en el escenario mundial.
> «Sin una reversión de la tendencia en junio y julio, Brasil puede llegar a la COP30 con un incremento en la destrucción forestal.» – Advertencia de la red ambientalista Observatorio del Clima.
>
La Amazonía: Una Crisis Política y Global
Este pico de deforestación trasciende lo ambiental para convertirse en una crisis política de primer orden. La capacidad de Lula para cumplir sus promesas climáticas está siendo cuestionada en el momento más inoportuno. La celebración de la COP30 en la propia Amazonía fue una apuesta audaz para mostrar al mundo el compromiso de Brasil, pero ahora corre el riesgo de convertirse en un escenario que exponga sus contradicciones.
La salud de la Amazonía es un asunto de interés global. Su rol como regulador climático, sumidero de carbono y albergue de una biodiversidad incalculable hace que su destrucción tenga consecuencias directas en todo el planeta. Los datos de INPE, por tanto, no son solo una mala noticia para Brasil, sino para la lucha mundial contra el cambio climático.
Los próximos meses serán cruciales. El gobierno de Lula se encuentra en una carrera contrarreloj para frenar la devastación y salvar no solo el bosque, sino también su liderazgo y la reputación internacional del país antes de que los líderes del mundo aterricen en Belém.