¡Alerta mundial! Crisis alimentaria se agudiza: Millones al borde de la hambruna en 2024, revela impactante informe global

¡Alerta mundial! Crisis alimentaria se agudiza: Millones al borde de la hambruna en 2024, revela impactante informe global

El Reporte Global sobre Crisis Alimentarias 2025 (GRFC) detalla un aumento por sexto año consecutivo del hambre aguda, impulsada por conflictos, shocks económicos y clima extremo.

Un nuevo y sombrío informe publicado hoy, 20 de mayo de 2025, revela que la inseguridad alimentaria aguda y la malnutrición infantil alcanzaron niveles críticos en 2024, empujando a millones de personas al abismo, con conflictos como el de Sudán y Gaza exacerbando la tragedia.

El mundo enfrenta una escalada alarmante en la crisis alimentaria. Por sexto año consecutivo, la inseguridad alimentaria aguda y la malnutrición infantil han aumentado, según el Reporte Global sobre Crisis Alimentarias (GRFC) divulgado este martes. Las cifras son devastadoras: más de 295 millones de personas en 53 países y territorios experimentaron niveles agudos de hambre en 2024, lo que representa un incremento de 13.7 millones en comparación con 2023. De manera aún más crítica, 1.9 millones de personas se enfrentaron a niveles catastróficos de hambre (CIF/CH Fase 5), la cifra más alta desde que el GRFC comenzó su seguimiento en 2016.

Este panorama desolador no surge en el vacío. Se encuentra profundamente entrelazado con las tensiones geopolíticas actuales y los conflictos activos que azotan diversas regiones del planeta. La interconexión de las crisis globales es palpable: la inseguridad alimentaria no es meramente un problema humanitario aislado, sino una cuestión geoestratégica que tiene el potencial de exacerbar las hostilidades y la inestabilidad a escala mundial.

Principales Impulsores de la Catástrofe Humanitaria

El informe identifica tres principales catalizadores de esta crisis multidimensional:

 * Conflictos: Siguen siendo el motor principal del hambre, afectando a aproximadamente 140 millones de personas en 20 países y territorios. La situación es tan grave que se ha confirmado la hambruna en Sudán, mientras que otros puntos críticos con niveles catastróficos de inseguridad alimentaria aguda incluyen la Franja de Gaza, Sudán del Sur, Haití y Malí. La mención de Gaza en el informe resuena con las protestas pro-palestinas que han sacudido campus universitarios como Harvard, donde la administración Trump ha llegado a cancelar millonarias subvenciones federales.

 * Shocks Económicos: Factores como la inflación y la devaluación monetaria provocaron hambre en 15 países, afectando a 59.4 millones de personas. Esta cifra casi duplica los niveles previos a la pandemia de COVID-19, a pesar de un ligero descenso desde 2023. Crisis alimentarias prolongadas y severas impulsadas por estos shocks se observaron en Afganistán, Sudán del Sur, Siria y Yemen.

 * Extremos Climáticos: Eventos climáticos extremos, en particular las sequías e inundaciones inducidas por El Niño, desencadenaron crisis alimentarias en 18 países, impactando a más de 96 millones de personas. Se observaron efectos significativos en África Austral, Asia Meridional y el Cuerno de África.

«En un mundo de abundancia, no hay excusa para que los niños pasen hambre o mueran de desnutrición… Millones de vidas de niños penden de un hilo mientras se recorta la financiación de servicios de nutrición críticos.» – Catherine Russell, Directora Ejecutiva de UNICEF.

Un Llamado Urgente a la Acción Global y la Solidaridad

Las reacciones de líderes de organizaciones internacionales no se han hecho esperar, reflejando la gravedad de la situación. QU Dongyu, Director General de la FAO, enfatizó que «la inversión en agricultura de emergencia es crítica… como la solución más rentable para lograr un impacto significativo y duradero». Por su parte, Alvaro Lario, Presidente del FIDA, señaló que las respuestas humanitarias deben ir de la mano con «inversiones en desarrollo rural y creación de resiliencia».

Desde ACNUR, Raouf Mazou, Alto Comisionado Auxiliar para Operaciones, destacó la necesidad de «pasar de la ayuda de emergencia a respuestas sostenibles», creando oportunidades reales para que las personas desplazadas puedan alimentarse a sí mismas y a sus familias a largo plazo. La Comisionada de la UE para Igualdad, Preparación y Gestión de Crisis, Hadja Lahbib, calificó el informe como «un panorama sombrío e inaceptable del aumento del hambre», reafirmando el compromiso de la UE en la lucha contra esta lacra.

La siguiente tabla resume los principales impulsores de la crisis:

| Impulsor de la Inseguridad Alimentaria Aguda en 2024 | Número de Personas Afectadas (aproximado) | Países/Regiones Ejemplo Clave |

| Conflicto | 140 millones | Sudán, Franja de Gaza, Sudán del Sur, Haití, Malí |

| Choques Económicos | 59.4 millones | Afganistán, Sudán del Sur, Siria, Yemen |

| Extremos Climáticos | 96 millones | África Austral, Asia Meridional, Cuerno de África |

Fuente: Global Report on Food Crises 2025 

La Peligrosa Divergencia: Necesidades Crecientes, Fondos Decrecientes

Un aspecto particularmente alarmante del informe es la constatación de que, mientras la necesidad de ayuda alimentaria alcanza niveles récord, la financiación global para estas crisis está experimentando «su descenso más rápido en años». Esta divergencia crítica entre las necesidades urgentes y los recursos disponibles amenaza con desencadenar catástrofes humanitarias sin precedentes. Las consecuencias podrían incluir hambrunas masivas, un aumento del desplazamiento forzado –como advierte ACNUR– y un efecto dominó sobre la estabilidad global. Incluso las naciones que no experimentan directamente la hambruna podrían verse afectadas a través de presiones migratorias y perturbaciones económicas.

Romper el ciclo de aumento del hambre y la malnutrición requiere, según el informe, un «reinicio audaz» que priorice la acción basada en la evidencia y centrada en el impacto. El panorama para 2025 no es alentador, y se espera que los shocks de hambre continúen.

La comunidad internacional se enfrenta a un imperativo moral y estratégico. Abordar la inseguridad alimentaria no solo implica la provisión de ayuda, sino también esfuerzos concertados para la resolución de conflictos y la diplomacia activa, en un escenario global ya complejo y multipolar.

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