En la cumbre de la Comunidad Política Europea en Tirana, líderes de Reino Unido, Francia, Alemania y Polonia, tras consultar con Donald Trump, acordaron este viernes 16 de mayo una acción conjunta contra Rusia ante su negativa a avanzar en una tregua para Ucrania. La UE ya prepara un nuevo paquete de sanciones.
La capital albanesa, Tirana, se convirtió este viernes 16 de mayo de 2025 en el epicentro de una intensa actividad diplomática europea, donde la guerra en Ucrania y la intransigencia de Rusia dominaron la agenda de la cumbre de la Comunidad Política Europea (EPC). En un movimiento que subraya la gravedad de la situación y la búsqueda de un frente unido, líderes europeos clave consultaron con el expresidente estadounidense Donald Trump antes de acordar una respuesta coordinada frente a Moscú.
La presencia del presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, en la cumbre añadió urgencia a las deliberaciones. La principal queja: la «inaceptable» postura de Rusia en las conversaciones destinadas a lograr un alto el fuego, lo que llevó a los líderes europeos a prometer nuevas medidas de presión.
Consulta Transatlántica y Condena Unánime a Rusia
El Primer Ministro británico, Keir Starmer, fue uno de los primeros en informar sobre los resultados de las reuniones. «Acabamos de tener una reunión con el presidente Zelenskyy y luego una llamada telefónica con el presidente Trump para discutir los acontecimientos en las negociaciones de hoy, y la posición rusa es claramente inaceptable», declaró Starmer a la prensa. Anunció que, como resultado, Reino Unido, Francia, Alemania y Polonia están «alineando y coordinando estrechamente nuestras respuestas y continuaremos haciéndolo».
La consulta con Donald Trump, incluso sin que este ocupe actualmente un cargo oficial, es un hecho notable. Sugiere una profunda preocupación en las capitales europeas sobre la futura política exterior de Estados Unidos y la cohesión de la OTAN, especialmente ante la posibilidad de un regreso de Trump a la Casa Blanca. Los líderes europeos podrían estar buscando asegurar su apoyo para una postura firme contra Rusia o, al menos, entender sus posibles líneas rojas, en un intento de mantener la unidad transatlántica frente a la agresión rusa.
El presidente francés, Emmanuel Macron, se hizo eco de la frustración, calificando de «inaceptable que, por segunda vez, Rusia no haya respondido a las demandas hechas por los estadounidenses, apoyadas por Ucrania y los europeos. Sin alto el fuego y, por lo tanto, sin reunión a nivel de toma de decisiones. Y sin respuesta».
Por su parte, el Canciller alemán, Friedrich Merz, lamentó que «los esfuerzos diplomáticos que hemos hecho hasta ahora lamentablemente han fracasado debido a la falta de disposición de Rusia para dar los primeros pasos en la dirección correcta ahora». No obstante, Merz afirmó que Europa está lista para «usar todas las oportunidades» para forzar a Rusia a la paz y apoyar a Ucrania.
El presidente Volodymyr Zelenskyy reiteró la disposición de Ucrania a «tomar todos los pasos realistas para terminar esta guerra», pero advirtió: «Si resulta que la delegación rusa es realmente solo teatral y no puede ofrecer ningún resultado hoy, el mundo debe responder». Instó a los líderes europeos a intensificar las sanciones si el presidente ruso Vladimir Putin continuaba dilatando las conversaciones, apuntando específicamente al sector energético y los bancos rusos. Zelenskyy también criticó la decisión de Putin de enviar una delegación de bajo nivel a las conversaciones que debían celebrarse en Estambul.
La UE Prepara un Nuevo Paquete de Sanciones
La respuesta de la Unión Europea no se hizo esperar. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, fue clara: «El presidente Zelenskyy estaba listo para reunirse, pero el presidente Putin nunca apareció, y esto muestra su verdadera creencia. Así que aumentaremos la presión».
Von der Leyen anunció que la UE está preparando un nuevo paquete de sanciones. Estas medidas, según detalló, se dirigirán a la «flota fantasma» de cargueros envejecidos que Rusia utiliza para eludir las sanciones internacionales sobre su petróleo, al consorcio del gasoducto Nord Stream y, nuevamente, al sector financiero ruso. Los enviados de la UE han estado trabajando en este paquete durante varias semanas, y los ministros de Asuntos Exteriores del bloque podrían promulgarlo tan pronto como el próximo martes.
Este enfoque en la «flota fantasma» y Nord Stream, junto con una hoja de ruta presentada por la Comisión el 6 de mayo de 2025 para cortar gradualmente las importaciones restantes de gas, petróleo y energía nuclear de Rusia (con propuestas legislativas previstas para junio de 2025 ), indica una estrategia de asfixia económica a largo plazo. Reconociendo que las sanciones anteriores no han logrado un colapso rápido de la economía rusa ni un cambio en su política bélica, la UE parece estar apuntando ahora a las infraestructuras y mecanismos que permiten a Rusia sostener sus ingresos y su esfuerzo de guerra a más largo plazo.
Paula Piño, de la Oficina de Prensa de la Comisión, confirmó que la UE espera que la reducción del límite superior del precio del petróleo ruso sea apoyada por otros socios del G7 y añadió la intención de sancionar a los operadores de Nord Stream 1 y 2.
Además, la UE está ajustando los criterios para retirar a oligarcas rusos de las listas de sanciones, en respuesta a sus intentos de impugnarlas judicialmente. Este «endurecimiento» busca cerrar lagunas legales y mantener la efectividad del régimen de sanciones.
Otras Voces y Movimientos Diplomáticos
El Secretario General de la OTAN, Mark Rutte (anteriormente Primer Ministro de Países Bajos), consideró un «error» por parte de Putin el haber enviado una delegación de bajo nivel a Estambul. «El balón está claramente en su tejado ahora. Tiene que jugar. Tiene que tomarse en serio el deseo de paz», sentenció Rutte.
La Primera Ministra italiana, Giorgia Meloni, aunque firme en la condena a Rusia, subrayó que los esfuerzos para alcanzar un acuerdo sobre Ucrania deben continuar. En una nota de esperanza diplomática, el Papa León XIV ofreció el Vaticano como plataforma para posibles negociaciones entre Ucrania y Rusia.
Paralelamente a estas discusiones políticas, el contexto de la defensa europea también está en plena ebullición. Reino Unido y Alemania han anunciado aumentos significativos en su gasto militar, en parte como respuesta a la agresión rusa y la incertidumbre sobre el futuro compromiso de Estados Unidos con la seguridad europea. Starmer ha hablado de un «dividendo de defensa» para la economía británica, mientras que Merz en Alemania ha conseguido apoyo parlamentario para un mayor gasto militar, incluso relajando las estrictas reglas fiscales sobre la deuda.
«El balón está claramente en su tejado ahora [de Putin]. Tiene que jugar. Tiene que tomarse en serio el deseo de paz.» – Mark Rutte, Secretario General de la OTAN.
La cumbre de Tirana y las consultas transatlánticas reflejan la gravedad del momento. Europa parece decidida a aumentar la presión sobre Rusia, coordinando sus acciones y preparándose para un enfrentamiento prolongado, mientras explora todas las vías, incluidas nuevas y más duras sanciones, para poner fin al conflicto en Ucrania.
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