La planta nuclear de Zaporiyia, la más grande de Europa, enfrenta una crisis sin precedentes mientras entra en su quinto día operando únicamente con generadores de emergencia. La falta de suministro eléctrico externo ha generado alertas sobre el riesgo de sobrecalentamiento en los seis reactores de la instalación, obligando a depender de combustible diésel para mantener los sistemas de enfriamiento y seguridad activos. Autoridades de la ONU y especialistas de Greenpeace Ucrania han advertido sobre la posibilidad de un accidente nuclear similar a Chernóbil o Fukushima, si no se restablece la energía externa de manera inmediata.
Funcionamiento en emergencia y riesgo radiactivo
El director general de la AIEA, Rafael Grossi, se reunió con Vladimir Putin, pero el suministro de energía no fue restaurado. La ministra de Energía ucraniana, Svitlana Hrynchuk, señaló que la planta permanece en modo de apagón, constituyendo una violación grave de las condiciones de operación normales y marcando el décimo incidente de este tipo desde la invasión rusa de 2022. Las acciones deliberadas de Rusia, según Greenpeace Ucrania, incluyen la desconexión de la planta de la red eléctrica ucraniana y la construcción de líneas ilegales para reiniciar reactores en condiciones de alto riesgo.
Acciones de Rusia y análisis de Greenpeace
Greenpeace Ucrania reportó que ingenieros rusos construyen 201 kilómetros de líneas eléctricas para conectar subestaciones en Melitópol y Mariúpol, además de un nuevo sistema de suministro de agua para el estanque de enfriamiento. Estas acciones favorecen el objetivo de Rosatom de reiniciar los reactores bajo control ruso, pese a los riesgos de seguridad en tiempos de guerra. Los seis reactores permanecen cargados con uranio y en apagado en frío, dependiendo críticamente de energía externa para mantener sistemas de seguridad.
Respuesta ucraniana y acuerdos estratégicos
El presidente Volodymir Zelensky anunció un acuerdo militar con Estados Unidos de 90.000 millones de dólares, incluyendo sistemas de armas de largo alcance y un pacto de drones fabricados en Ucrania. Durante su conferencia en Kiev, también denunció actividades de drones húngaros sobre territorio ucraniano, calificándolas de “peligrosas” y evidenciando tensiones en el contexto de la guerra. Paralelamente, sistemas de defensa aérea Patriot israelíes operan en Ucrania desde hace un mes, con refuerzos previstos en otoño para proteger la infraestructura crítica, incluida Zaporiyia.
Riesgo de desastre y supervisión internacional
La planta se encuentra cerca de la línea del frente y ha sido atacada en varias ocasiones. La AIEA rota personal para supervisar la seguridad y asesorar sobre los sistemas críticos. Greenpeace Ucrania considera que los generadores diésel son la última línea de defensa y advierte que su uso prolongado en estas condiciones es extremadamente peligroso. Cada apagón y ataque incrementa el riesgo de una catástrofe nuclear que podría afectar a millones de personas en Ucrania y más allá.
Implicaciones geopolíticas y humanitarias
La crisis de Zaporiyia evidencia los peligros de la ocupación militar de instalaciones nucleares y su vulnerabilidad ante conflictos armados. La combinación de apagones deliberados, amenazas militares y manipulación de infraestructuras críticas resalta la necesidad de supervisión internacional y protocolos de emergencia estrictos para prevenir desastres de magnitud histórica. La seguridad nuclear en tiempos de guerra se convierte en un tema urgente para gobiernos, organismos internacionales y comunidades vecinas.


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