Alarma amazonía: Deforestación crece 92% en mayo; sequía e incendios

Alarma amazonía: Deforestación crece 92% en mayo; sequía e incendios
Alarma amazonía: Deforestación crece 92% en mayo; sequía e incendios

La Amazonía brasileña perdió 960 km² de selva en mayo, un 92% más que en 2024. Gobierno lo atribuye a sequías y cambio climático. Impacto directo en el planeta.

La deforestación en la Amazonía brasileña se disparó un alarmante 92% en mayo de 2025 en comparación con el mismo mes del año anterior, perdiéndose 960 kilómetros cuadrados de selva, según datos oficiales. El gobierno vincula el aumento a sequías intensificadas por el cambio climático. 

Un nuevo y preocupante informe oficial ha encendido las alarmas sobre el estado de la Amazonía brasileña. Durante el mes de mayo de 2025, la región selvática perdió 960 kilómetros cuadrados de cobertura forestal, lo que representa un incremento del 92% en comparación con los 500 kilómetros cuadrados deforestados en mayo de 2024. Estas cifras, divulgadas por el Ministerio de Medio Ambiente y Cambio Climático de Brasil, marcan un revés en los esfuerzos por contener la destrucción del mayor bosque tropical del planeta.

El factor climático y la mano del hombre

Según el ministro interino de Medio Ambiente, João Paulo Capobianco, y Oswaldo Leal, director del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MCTI), este drástico aumento de la deforestación está directamente relacionado con la intensificación de los períodos de sequía en el bioma amazónico, un fenómeno que vinculan estrechamente con el cambio climático global. Leal destacó que la Amazonía ha experimentado cinco grandes sequías en lo que va de siglo (2005, 2010, 2015, 2016, 2023 y 2024), cuestionando la capacidad de resistencia del bosque ante las «constantes agresiones humanas» y sugiriendo que la sequía actual no es un fenómeno meramente natural.

El análisis detallado proporcionado por el sistema Deter del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE), que monitorea la deforestación por minería, tala masiva (supresión forestal) e incendios, revela datos cruciales. Se ha producido un incremento significativo en la deforestación causada por incendios, que alcanzó el 51% del total registrado en el año anterior. Esta cifra contrasta fuertemente con el 1% en 2022, el 32% en 2023 y el 21% en 2024. De estos incendios, un 23.7% impactaron bosques nativos (frente al 13.5% en 2024), mientras que un 38.4% se vincularon a labores agrícolas y un preocupante 37.9% se iniciaron para reforzar áreas previamente deforestadas. Entre agosto de 2024 y mayo de 2025, más de la mitad de los incendios se detectaron en áreas forestales, con un 47.95% en vegetación natural Si bien la sequía puede exacerbar la magnitud y propagación de los incendios, la ignición inicial en una vasta mayoría de los casos sigue teniendo un origen humano, ligado a la expansión de la frontera agrícola, la ganadería y la tala ilegal. Esta interacción entre un clima más seco y la presión humana directa crea un ciclo destructivo.

Un desafío persistente y de relevancia global

Este pico de deforestación representa un desafío considerable para la actual administración brasileña, especialmente considerando el legado de altos niveles de destrucción durante el gobierno anterior de Jair Bolsonaro, periodo en el cual se alcanzaron cifras récord de deforestación. El año 2022, por ejemplo, fue catalogado como el peor para la Amazonía brasileña desde que existen registros satelitales.

El ministro Capobianco subrayó que la situación actual en la Amazonía refleja una tendencia global vinculada a la crisis climática, citando informes del World Resources Institute sobre la pérdida récord de bosques a nivel mundial a causa de incendios. La conservación de la Amazonía, como recalcó el director del MCTI, Oswaldo Leal, es fundamental no solo para Brasil sino para la supervivencia de la humanidad, dado su papel crucial en la regulación de los ciclos hidrológico y del carbono.

«La Amazonía ha experimentado cinco sequías en este siglo… el impacto de estas sequías, en términos de personas afectadas y consecuencias económicas, es alarmante.» – Oswaldo Leal, director del MCTI.

El gobierno brasileño ha manifestado que promueve un proceso de articulación federativa, buscando que la lucha contra el desmonte y los incendios sea una responsabilidad compartida por todos los niveles de gobierno, el sector privado y la sociedad civil organizada. Existen, además, iniciativas de cooperación internacional, como los acuerdos con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para financiar a micro, pequeñas y medianas empresas en la Amazonía, desarrollar Bonos Amazonía y fortalecer la bioeconomía y la lucha contra el crimen organizado en la región.

Aunque los datos de mayo de 2025 son un duro golpe, la respuesta de las organizaciones no gubernamentales ambientales, tanto brasileñas como internacionales (como Greenpeace Brasil, WWF Brasil, Imazon, ISA, Observatorio do Clima), aún no se ha detallado específicamente en relación con estas últimas cifras. Históricamente, estos grupos han sido vocales en la denuncia de la deforestación y en la exigencia de políticas más robustas y una fiscalización efectiva.

La comunidad internacional sigue de cerca la evolución de la Amazonía. Un aumento sostenido de la deforestación podría tener consecuencias significativas para Brasil, incluyendo posibles repercusiones en acuerdos comerciales, como el que negocia la Unión Europea, que ya ha vetado la importación de ciertos productos vinculados a la deforestación , y en la captación de fondos para la conservación y la lucha contra el cambio climático.

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