La crisis humanitaria en Gaza se agrava cada día. A la hambruna declarada en el enclave se suma ahora la propagación de una rara y mortal enfermedad: la parálisis flácida aguda (PFA), que ha aumentado de manera alarmante debido al consumo de agua contaminada.
Niños en riesgo por agua contaminada
De acuerdo con Jérome Grimaud, coordinador de urgencias de Médicos sin Fronteras (MSF) en Gaza, la inanición ya está dejando secuelas irreversibles en la población más vulnerable:
“El cuerpo de los niños se congela y habrá retrasos que no se recuperarán para el futuro, tanto en el desarrollo fisiológico como en el cognitivo (…) También afectará a su sistema inmunológico, su capacidad para defenderse de la enfermedad”, explicó en entrevista con France 24.
Las consecuencias también son graves para mujeres embarazadas, adultos mayores y enfermos crónicos, quienes enfrentan un rápido deterioro de su salud.
Una enfermedad en expansión
La parálisis flácida aguda, que provoca debilidad muscular y parálisis súbita, ha registrado 110 casos en apenas tres meses, según reportó The Independent. Antes del conflicto, apenas se documentaban uno o dos pacientes al año.
El doctor Ahmed al Farra, jefe de pediatría del hospital Nasser en Khan Younis, detalló que los casos más severos requieren meses de hospitalización y tecnología avanzada, como resonancias magnéticas y análisis de líquido cefalorraquídeo, tratamientos imposibles de brindar en Gaza actualmente.
“El agua que reciben los pacientes está completamente contaminada por aguas residuales, debido a la destrucción del alcantarillado”, alertó Farra.
Agua contaminada y hospitales colapsados
La Organización Mundial de la Salud (OMS) responsabilizó directamente a la destrucción de plantas de tratamiento de agua en Gaza por parte de Israel como uno de los principales detonantes de esta crisis sanitaria.
Según Oxfam, para julio de 2024 el 70% de las bombas de aguas residuales y todas las plantas de tratamiento habían sido destruidas. Esto obliga a los habitantes a consumir agua contaminada. Las autoridades sanitarias aconsejan colocar el agua al sol para intentar esterilizarla, aunque reconocen que esta medida es insuficiente.
La combinación de hambre extrema, agua contaminada y el colapso del sistema de salud está generando una crisis sin precedentes en Gaza, donde miles de personas, especialmente niños, corren riesgo de sufrir secuelas permanentes o incluso la muerte.


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