En una clara señal de la prioridad que representa la industria turística para la nueva administración estatal, el gobernador Joaquín Díaz Mena encabezó la instalación del Consejo Consultivo Estatal de Turismo (CCET) 2025-2030. Este organismo, que reúne a figuras clave de los sectores público, privado, académico y social, nace con la ambiciosa misión de trazar la ruta para consolidar a Yucatán como un destino más competitivo, inclusivo y sostenible en el panorama global.
La creación del consejo se enmarca en un plan de transformación turística que proyecta inversiones por más de 5 mil millones de pesos y busca generar no solo divisas, sino también «empleo, justicia social y prosperidad compartida» para las comunidades yucatecas.
Una Maniobra Estratégica ante Nuevos Desafíos
Más allá de ser un acto administrativo, la instalación del CCET puede interpretarse como una maniobra política proactiva y de relaciones públicas del nuevo gobierno. En un momento en que Yucatán enfrenta desafíos que amenazan con empañar su reputación, como la creciente percepción de inseguridad y la crisis de apagones, la conformación de este consejo envía un mensaje de unidad, planificación y control.
Al reunir en una misma mesa a hoteleros, académicos, funcionarios y representantes de la sociedad civil, la administración de Díaz Mena busca construir un consenso sobre el futuro del turismo y, al mismo tiempo, gestionar la narrativa pública. El lenguaje utilizado en los objetivos del consejo —con énfasis en la inclusión, la sostenibilidad y la justicia social— está alineado con las tendencias más modernas del turismo mundial, buscando posicionar a Yucatán no solo como un lugar de atractivos históricos y naturales, sino como un destino responsable y con visión de futuro.
Los Retos en el Horizonte
El CCET no tendrá una tarea fácil. Deberá abordar problemas complejos que van más allá de la promoción turística tradicional. Entre los principales retos se encuentran:
* Infraestructura: Asegurar que el crecimiento turístico no colapse los servicios básicos, como la electricidad y el agua, un problema ya evidente con los apagones crónicos.
* Seguridad: Contener el deterioro en la percepción de seguridad, que por primera vez ha desbancado a Yucatán del primer lugar nacional, para evitar que el «fantasma de Quintana Roo» se instale en el estado.
* Sostenibilidad: Equilibrar el desarrollo de nuevos proyectos con la protección del frágil ecosistema de la península y el patrimonio cultural maya.
* Distribución de la Riqueza: Garantizar que los beneficios del turismo lleguen realmente a las comunidades locales y no se concentren en unos pocos corredores turísticos, cumpliendo así la promesa de «prosperidad compartida».
La instalación de este consejo es un primer paso simbólico y necesario. Su verdadero éxito se medirá en su capacidad para pasar de las declaraciones a las acciones concretas y para blindar el principal motor económico de Yucatán contra las turbulencias que ya se asoman en el horizonte.


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