Cada 1 y 2 de noviembre, México se llena de color y tradición con el Día de Muertos, una celebración que honra a quienes han partido. Sin embargo, detrás de las calaveras y el pan de muerto, existen historias de pérdida profunda que pocas veces se muestran en redes sociales.
Un reciente video viral en TikTok, publicado por el usuario @soyjosepardo_, titulado “LA SOPA DE MI MAMÁ”, ha captado la atención de millones al poner en escena el dolor de familias que buscan a sus hijos e hijas desaparecidos.
¿De qué trata “LA SOPA DE MI MAMÁ”?
El video de poco más de un minuto presenta a dos jóvenes sentados frente a una mesa. Uno de ellos tiene dos platos de comida, mientras que la otra joven solo tiene un vaso de agua frente a ella. La escena refleja la tradición mexicana de las ofrendas, donde las almas de los difuntos “visitan” a sus familiares y consumen simbólicamente los alimentos que se les ofrece.
El momento más emotivo ocurre cuando el joven, entre lágrimas, pregunta:
«¿Crees que me sigan buscando?»
La respuesta de la otra alma, acompañada de un sonido de noticieros informando sobre madres buscadoras, es simple pero devastadora:
«Yo creo que sí.»
Las imágenes de las ofrendas muestran las fotos de los personajes, reforzando la idea de que se trata de almas que regresan a sus hogares en esta festividad.
Reacciones en redes sociales
El video ha alcanzado más de 7.1 millones de reproducciones y más de 1.2 millones de likes en TikTok, generando un amplio debate sobre la representación de la desaparición y el dolor de las familias.
Entre los comentarios más destacados se leen:
- “Mamá no sé dónde estoy, llévame a casa”
- “A ella le pusieron solo agua porque es un ánima sola.”
- “¿Y crees que me sigan buscando? nunca lo dudes, hermano te seguimos esperando.”
Muchos usuarios interpretan el vaso de agua como símbolo de las almas olvidadas, mientras que los platos de comida representan a quienes aún son buscados por sus familias.
El Día de Muertos más allá de la celebración
Este video viral evidencia que el Día de Muertos no solo es una fiesta de colores y sabores, sino también un momento para recordar y visibilizar historias de dolor y esperanza. Grupos de madres buscadoras y familias de desaparecidos encuentran en esta tradición un espacio simbólico de memoria y resistencia.


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