El asesinato de Jesús Israel Hernández, estudiante de 16 años del CCH Sur, continúa generando consternación. Este 24 de septiembre, su cuerpo llegó al municipio de Perote, Veracruz, donde fue recibido en casa de sus abuelos paternos para ser velado. Entre flores, veladoras y coronas fúnebres, familiares y amigos le dieron el último adiós al joven que perdió la vida tras ser atacado dentro de su escuela.
El velorio en Perote, Veracruz
El féretro blanco con los restos de Jesús Israel fue trasladado desde la Ciudad de México hasta Perote, en la zona centro del estado de Veracruz. Allí, la familia paterna preparó un velorio íntimo acompañado de muestras de cariño y solidaridad.
Dentro de la vivienda, las flores y veladoras rodeaban el ataúd, mientras que en el exterior se colocaron coronas fúnebres enviadas por conocidos y vecinos. El ambiente fue descrito como solemne, marcado por el dolor, pero también por la unión de la comunidad que acudió para acompañar a los familiares en este momento de duelo.
Homenaje previo en Iztapalapa
Antes de su traslado, los restos del estudiante fueron velados en su domicilio en Iztapalapa, Ciudad de México. Ahí, amigos y compañeros de la víctima levantaron un pequeño altar en su honor. Entre fotografías, flores y mensajes escritos, recordaron a Jesús como un joven alegre y con aspiraciones.
El gesto reflejó la huella que dejó en quienes lo conocieron, además de la indignación que persiste entre familiares y amigos por el trágico desenlace de su vida.
El ataque en el CCH Sur
El caso que conmocionó a la comunidad educativa ocurrió el pasado 22 de septiembre, cuando Jesús Israel fue atacado con un arma blanca dentro del estacionamiento del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Sur.
De acuerdo con las autoridades, el agresor fue identificado como Lex Ashton “N”, de 19 años de edad. Ambos se encontraban dentro de un área del estacionamiento cuando ocurrió la agresión. Pese a los esfuerzos médicos, el joven de 16 años no logró sobrevivir a las heridas recibidas.
El hecho despertó reclamos por la seguridad dentro de los planteles de la UNAM y por la necesidad de reforzar protocolos que garanticen la protección de los estudiantes.
Indignación y exigencia de justicia
El homicidio de Jesús Israel ha generado manifestaciones de indignación y exigencia de justicia tanto en la comunidad del CCH Sur como en la opinión pública en general. Organizaciones estudiantiles y colectivos han señalado que el ataque refleja la vulnerabilidad de los jóvenes en espacios que deberían ser seguros.
Asimismo, padres de familia han manifestado su preocupación, insistiendo en que se esclarezca el caso y se determinen las responsabilidades correspondientes para evitar que tragedias similares se repitan.
Reacciones oficiales y situación del agresor
Tras el ataque, la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México confirmó la detención de Lex Ashton “N”, quien fue señalado como presunto responsable del homicidio. Actualmente enfrenta un proceso legal, mientras la familia de la víctima exige que se garantice una sanción ejemplar.
Por su parte, autoridades de la UNAM emitieron un comunicado lamentando los hechos y expresando solidaridad con la familia. La institución reiteró su compromiso de revisar y reforzar los mecanismos de seguridad dentro de sus instalaciones.
El dolor de una comunidad
El arribo del cuerpo a Perote no solo representó el último adiós de una familia, sino también un recordatorio del impacto que este caso ha tenido a nivel nacional. La historia de Jesús Israel ha conmovido a estudiantes, académicos y ciudadanos que ven en su asesinato una alerta urgente sobre la seguridad en las escuelas y la necesidad de proteger a los adolescentes.
Vecinos y habitantes de Perote se sumaron a la despedida con mensajes de apoyo y oraciones, demostrando cómo una tragedia local se convierte en un duelo compartido.
El asesinato de Jesús Israel Hernández, estudiante del CCH Sur, deja en evidencia la fragilidad de la seguridad en espacios educativos y el profundo dolor que causa la violencia en familias y comunidades. Su velorio en Perote, Veracruz, simbolizó no solo el último adiós, sino también la unión de quienes exigen justicia y la esperanza de que su caso sirva como un llamado a reforzar la protección de los estudiantes en México.


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