Investigadores de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) identificaron por primera vez en México el genoma completo de un linaje de chikungunya que ya circula en otros países de América, un hallazgo que fortalece la capacidad de Yucatán para detectar con rapidez los virus que llegan al país y anticiparse a posibles brotes.
El análisis fue realizado en el Laboratorio de Virología del Centro de Investigaciones Regionales “Dr. Hideyo Noguchi”, a partir de una muestra de un viajero que ingresó a México con fiebre. El estudio permitió determinar que se trataba del linaje Este-Centro-Sur Africano (ECSA), diferente al tipo de chikungunya que estuvo relacionado con el brote registrado en México en 2015.
Una herramienta para anticiparse
La importancia del hallazgo no radica solamente en identificar un virus, sino en que Yucatán ya cuenta con la capacidad para saber rápidamente qué tipo de virus está circulando. Antes, este tipo de muestras debía enviarse a laboratorios especializados del centro del país; ahora, el análisis puede realizarse en la entidad con tecnología portátil y personal especializado.
Henry Puerta-Guardo, investigador del Laboratorio de Virología, explicó que conocer la composición genética de un virus permite identificar su “huella” y determinar su relación con otros virus. Esta información puede ayudar a las autoridades sanitarias a vigilar su comportamiento y tomar decisiones más oportunas ante la aparición de nuevos casos.
El chikungunya se transmite principalmente mediante los mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus y provoca fiebre, fuertes dolores articulares, dolor muscular y cefalea. Algunas personas pueden mantener molestias en las articulaciones durante meses o incluso años. Según los datos citados en el estudio, entre 2025 y 2026 se han registrado cerca de 500 mil casos sintomáticos asociados con este linaje en la región.
La detección del virus no significa que actualmente exista un brote de chikungunya en Yucatán. Sin embargo, sí confirma la llegada al país de un linaje que circula en otras naciones del continente y proporciona información que puede ser utilizada para reforzar la vigilancia epidemiológica y las acciones de prevención.
El proyecto también contempla capacitar a más especialistas y transferir conocimientos para ampliar la capacidad de estudiar chikungunya, dengue, zika y otros virus emergentes desde la región. La ventaja, explicó Puerta-Guardo, es que Yucatán puede pasar de esperar a que un problema sanitario crezca para reaccionar, a tener herramientas para detectarlo y estudiarlo desde sus primeras señales.


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