Transportistas de Uruapan marchan por la paz y la memoria de Carlos Manzo
Las calles de Uruapan se llenaron de camiones, bocinas y corazones conmovidos. A las nueve de la mañana comenzó una caravana por la paz y la seguridad, convocada por los transportistas en memoria del alcalde Carlos Manzo, asesinado el pasado sábado.
Con el rugir de los motores como símbolo de unidad, los conductores recorrieron el Paseo de la Revolución, el Paseo Lázaro Cárdenas y la Avenida Juárez hasta llegar al Centro Histórico, donde colocaron una ofrenda floral frente al edificio independiente. Allí, el silencio se mezcló con los aplausos y las lágrimas de quienes consideraron a Manzo no solo un servidor público, sino un aliado del pueblo.
“Levantamos la voz por Carlos Manzo”
Durante el recorrido, las pancartas con mensajes de “Justicia para Carlos Manzo” y “Queremos paz en Uruapan” ondeaban sobre los camiones. Los participantes no marchaban por consigna política, sino por convicción. “Ahora nos toca levantar la voz por Carlos Manzo, por la paz y la justicia”, expresaron los inconformes en su trayecto.
Rubén Baltazar, representante de los Camioneros Unidos de Uruapan, recordó con emoción el legado del alcalde: “Cuando fue diputado federal, fue de los primeros actores políticos en apoyar al sector transportista y en iniciar la defensa de la población ante los abusos de la Guardia Civil, de la fiscalía y de la policía en su momento”.
Baltazar insistió en que la caravana no era solo una muestra de duelo, sino un llamado urgente para que las autoridades garanticen seguridad y eviten que regresen los atropellos que el propio Manzo había combatido.
El legado de un aliado del pueblo
Para muchos transportistas, Carlos Manzo no era un político más, sino un hombre que escuchaba y actuaba. Roberto Heredia, otro representante de la Asociación de Camioneros Unidos, subrayó con firmeza: “La razón por la que estamos aquí es por lo que ha pasado. Toda la sociedad está conmovida. El presidente municipal siempre nos apoyó, y ahora nos toca a nosotros levantar la voz para que haya justicia y paz”.
Los participantes destacaron que Manzo siempre tendió la mano a los sectores más vulnerables. Recordaron proyectos de infraestructura que beneficiaron al transporte local y su constante disposición para mediar con las autoridades estatales y federales. Su pérdida, aseguraron, deja un vacío político y social que difícilmente podrá llenarse.
La exigencia: justicia y seguridad
La caravana concluyó con un llamado colectivo frente al Centro Histórico de Uruapan. Los asistentes colocaron flores, velas y fotografías del alcalde. El ambiente fue solemne, marcado por la tristeza, pero también por la determinación de exigir que su muerte no quede impune.
“Queremos que se haga justicia, que no sea otro caso olvidado. Manzo luchó por la gente, ahora la gente debe luchar por su memoria”, expresó uno de los transportistas.
El eco de las bocinas resonó como un homenaje y una advertencia: los trabajadores del volante no permanecerán callados ante la violencia que ha golpeado a Michoacán en los últimos años.
Una ciudad unida por la memoria
En Uruapan, la figura de Carlos Manzo sigue presente. Su asesinato no solo sacudió la política local, sino que también despertó una ola de solidaridad. Ciudadanos, comerciantes y transportistas se unieron en torno a un mismo mensaje: la paz no puede esperar.
El movimiento por la seguridad no termina con esta caravana. Los organizadores anunciaron que mantendrán su exigencia de justicia mediante nuevas acciones pacíficas y foros ciudadanos. La memoria de Manzo, aseguran, seguirá viva mientras su causa por un Uruapan más justo y seguro continúe inspirando a la comunidad.


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