La madrugada del sábado en Santiago Cuauhtenco, Amecameca, Estado de México, la naturaleza mostró su fuerza devastadora. Alejandro, de 31 años, y su hija Estefanía, de apenas dos, quedaron sepultados cuando un deslizamiento de tierra arrasó su vivienda construida en las faldas del volcán Iztaccíhuatl.
La lluvia de la noche anterior había reblandecido la tierra y, en cuestión de segundos, el talud cayó sobre la casa de materiales frágiles. Reina Patricia, de 23 años, madre de la pequeña, sobrevivió con lesiones y fue trasladada al Hospital General de Amecameca.
Lluvias extremas: un patrón que se repite en México
El caso de Amecameca no fue aislado. Las intensas precipitaciones golpearon simultáneamente a Chiapas, Jalisco y Nayarit, dejando un rastro de destrucción.
En Chiapas, dos puentes colapsaron en Mapastepec, incomunicando comunidades enteras. Decenas de familias perdieron sus hogares y ranchos ganaderos quedaron bajo el agua. Incluso, personas se vieron obligadas a cruzar ríos sobre ruinas de puentes para sobrevivir.
En Jalisco, Puerto Vallarta vivió una tormenta que transformó sus calles en ríos furiosos: 150 viviendas inundadas, más de 100 vehículos arrastrados y dos personas extraviadas en la cascada de El Nogalito.
Mientras tanto, en Nayarit, las lluvias provocaron escenas dramáticas en Sayulita: vehículos siendo arrastrados hasta el mar.
Voces de la tragedia
“Muchos animales los arrastró la corriente, pero luego fueron recuperados”, narraron lugareños de Chiapas.
En Jalisco, las familias de Puerto Vallarta improvisaron refugios ante el desbordamiento de arroyos, mientras Protección Civil y el Ejército aplicaban el Plan DN-III-E para auxiliar a la población.
En el Estado de México, vecinos de Amecameca lloraban la pérdida de Estefanía y su padre, señalando la precariedad de las viviendas en zonas de riesgo.
Consecuencias humanas y económicas
Las afectaciones no solo se miden en pérdidas humanas. En Chiapas, el cierre de vías bloqueó el tránsito de mercancías hacia Centroamérica, impactando la economía regional. En Jalisco, el turismo, columna vertebral de Puerto Vallarta, sufrió un golpe con imágenes virales de calles anegadas y autos arrastrados.
Prevención: una deuda pendiente
La tragedia de Amecameca expone un problema recurrente en México: familias construyendo hogares en laderas y zonas vulnerables. Expertos advierten que el cambio climático incrementa la frecuencia de lluvias extremas, mientras la infraestructura y la cultura de prevención avanzan a un ritmo insuficiente.
Llamado a la acción
Las lluvias seguirán, pero la preparación puede marcar la diferencia. Proteger viviendas, reforzar puentes y capacitar comunidades es esencial para evitar que historias como la de Alejandro y Estefanía se repitan.
La tierra habló en Edomex, Chiapas y Jalisco. Ahora, la pregunta es: ¿aprenderemos la lección antes de la próxima tormenta?


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