Teotihuacán: crónica de una tragedia

La mañana del lunes 20 de abril comenzó como cualquier otra en la zona arqueológica de Teotihuacán. Decenas de turistas recorrían la explanada, subían los escalones de la Pirámide de la Luna y capturaban fotografías en uno de los sitios más emblemáticos de México. A las 11:20 horas, ese paisaje cotidiano se rompió abruptamente. Un reporte al sistema de emergencias alertó sobre la presencia de un hombre armado que amagaba a visitantes en el centro ceremonial. Tres minutos después, el llamado ya había sido canalizado a distintas corporaciones de seguridad.

En cuestión de minutos comenzaron a circular imágenes del agresor en la zona de la Pirámide de la Luna. Testigos lo describieron alterado, amenazando a turistas que, entre desconcierto y miedo, intentaban alejarse. A las 11:30 horas, elementos de la Guardia Nacional arribaron al sitio. Para entonces, la tensión ya era evidente y el atacante tenía el control momentáneo del entorno, con visitantes dispersos y algunos sin poder descender con rapidez.

La llegada de las fuerzas federales marcó un punto de quiebre. Según el recuento oficial, el agresor abrió fuego contra los elementos de la Guardia Nacional, quienes respondieron a la agresión. La confrontación se desarrolló en un terreno complejo, pues el atacante tenía ventaja de altura desde la pirámide, lo que complicó el ascenso de los uniformados. Aun así, dos elementos avanzaron por los costados para acercarse y neutralizarlo.

Mientras tanto, en la parte baja, el caos se extendía. Algunos visitantes intentaron huir y, en medio de la desesperación, se registraron caídas. Otros se resguardaron detrás de estructuras o buscaron auxilio. El sonido de las detonaciones rompía el silencio habitual del sitio, generando pánico entre turistas de distintas nacionalidades.

La Guardia Nacional logró herir al agresor en una pierna. Minutos después, cuando se encontraba rodeado, el hombre tomó la decisión de quitarse la vida. Eran aproximadamente las 11:45 horas. Para las 12:20, la zona arqueológica estaba completamente resguardada por corporaciones de seguridad, mientras se iniciaba el protocolo de atención a víctimas y la evaluación de daños.

El saldo preliminar fue de 13 personas lesionadas, de las cuales siete presentaban heridas por arma de fuego. Entre las víctimas había ciudadanos de Canadá, Estados Unidos, Colombia, Rusia, Brasil y Países Bajos. Una mujer canadiense perdió la vida a consecuencia de las lesiones. Se registraron también seis personas heridas por caídas, en medio de la confusión que provocó el ataque.

Las labores posteriores se concentraron en el desalojo ordenado del sitio, la atención médica inmediata y el resguardo de evidencias. Se estableció un sistema de comando de incidentes en coordinación con el Gabinete de Seguridad Nacional, mientras peritos y agentes ministeriales iniciaban el levantamiento de indicios. La escena, habitualmente asociada a la historia prehispánica, se transformó en un espacio de investigación criminal.

Las autoridades confirmaron que se trató de un solo atacante, sin indicios de participación de terceros. La Fiscalía del Estado de México abrió una carpeta de investigación y, en coordinación con instancias federales, comenzó a reconstruir los movimientos del agresor, desde su llegada a la zona hasta la ejecución del ataque.

El perfil del agresor

El responsable fue identificado como Julio César Jasso Ramírez, de 27 años. De acuerdo con las investigaciones iniciales, su actuar no fue espontáneo. Había visitado previamente la zona arqueológica y se hospedó en hoteles cercanos, lo que permitió establecer que planeó con anticipación su ataque.

Entre sus pertenencias se encontraron una mochila táctica, 52 cartuchos útiles calibre .38, un arma de fuego tipo revólver, un arma punzocortante, así como literatura, imágenes y manuscritos relacionados con hechos violentos ocurridos en el extranjero. Estos elementos llevaron a las autoridades a plantear una hipótesis sobre un posible comportamiento de imitación.

“El perfil del agresor está caracterizado por una tendencia a copiar situaciones que sucedieron en otros lugares”, señaló José Luis Cervantes Martínez, fiscal general de Justicia del Estado de México, al referirse a un fenómeno conocido como “copycat”, un tipo de conducta que implica la replicación de actos violentos inspirados en eventos previos, muchas veces difundidos a través de medios o redes.

Las investigaciones también apuntan a que el atacante presentaba posibles rasgos de alteraciones psicológicas, aunque las autoridades han subrayado que estos aspectos deben confirmarse mediante estudios periciales. 

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, señaló que “no es un hecho vinculado con la delincuencia”, sino el resultado de una decisión individual, basada en información preliminar.

El análisis del arma utilizada reveló que se trataba de un revólver antiguo, sin registros claros en bases de datos internacionales, lo que dificulta rastrear su origen. También se estableció que el agresor tuvo la capacidad de recargar el arma en al menos dos ocasiones durante el ataque.

REACCIÓN DEL ESTADO Y NUEVAS MEDIDAS DE SEGURIDAD

Tras los hechos, el Gobierno federal activó de inmediato protocolos de atención a víctimas. Personal de la Secretaría de Gobernación, de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas y de la Secretaría de Cultura se trasladó a hospitales y al sitio arqueológico para brindar apoyo directo.

La prioridad, según autoridades, fue garantizar atención médica, asistencia consular y acompañamiento a familiares. Se establecieron enlaces con embajadas y consulados de los países de origen de las víctimas, además de apoyo en hospedaje, alimentación y comunicación.

Paralelamente, se anunció un reforzamiento de la seguridad en zonas arqueológicas y destinos turísticos del país. Por instrucción presidencial, se incrementará la presencia de la Guardia Nacional, se fortalecerán los controles de acceso y se implementarán revisiones preventivas más estrictas.

“Se revisarán los controles de acceso y se fortalecerán los sistemas de vigilancia”, informó Omar García Harfuch, secretario de Seguridad en México. Entre las medidas contempladas se encuentra la posible instalación de equipos de detección, como arcos de rayos X, aunque su implementación requerirá análisis técnico y logístico.

También se ampliará el patrullaje físico y cibernético, con el objetivo de detectar amenazas potenciales antes de que se materialicen. El Centro Nacional de Inteligencia y la Guardia Nacional participarán en estas tareas, en coordinación con autoridades locales.

La presidenta Sheinbaum destacó que este tipo de hechos no se habían presentado antes en sitios arqueológicos, lo que abre un nuevo escenario en materia de prevención. “Hay que fortalecer la seguridad en estos espacios”, señaló. También enfatizó la importancia de evitar especulaciones y apegarse a la información oficial.

EL IMPACTO EN LA IMAGEN TURÍSTICA Y EL MUNDIAL 2026

El ataque en Teotihuacán generó repercusiones inmediatas a nivel internacional, debido a la presencia de visitantes extranjeros entre las víctimas. La noticia tuvo amplia cobertura en medios internacionales, lo que colocó el tema de la seguridad turística en el centro del debate.

Sin embargo, autoridades federales han buscado enviar un mensaje de control y respuesta institucional. El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, afirmó que la reacción de la Guardia Nacional fue “rápida, valiente y eficaz”, y que evitó consecuencias mayores.

En el contexto del Mundial que iniciará el 11 de junio en la Ciudad de México, el tema cobra especial relevancia. Harfuch dijo que los protocolos de seguridad para este evento ya se encuentran en marcha desde hace más de un año.

“La seguridad del Mundial está garantizada”, afirmó.

Explicó que los operativos incluyen coordinación entre autoridades federales y estatales, particularmente en entidades como Ciudad de México, Jalisco y Nuevo León.

Subrayó que el caso de Teotihuacán es un hecho inédito y aislado, sin relación con esquemas de delincuencia organizada. No obstante, se reconoció que el incidente obliga a reforzar medidas en espacios turísticos, ante el incremento de visitantes que se espera durante el evento deportivo.

La estrategia contempla revisiones constantes, presencia policial reforzada y monitoreo permanente. Además, se mantendrá comunicación con organizadores y autoridades internacionales para garantizar condiciones de seguridad adecuadas.

Paco Marín
Paco Marín
Paco Marín es un periodista egresado en Comunicación y Periodismo por la Universidad Latinoamericana. Su experiencia abarca una amplia gama de temas críticos como salud, política, medio ambiente, infraestructura y educación, lo que le confiere un conocimiento diverso y una perspectiva integral en sus contribuciones. Su formación académica y experiencia práctica fortalecen la fiabilidad y experticia del contenido que genera.
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