Un cambio de agenda con implicaciones económicas
La mañanera de Claudia Sheinbaum cambió de horario este jueves 31 de julio. El motivo: una llamada telefónica con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, programada alrededor de las 8:00 am, horario habitual para este tipo de comunicaciones entre ambos mandatarios. En consecuencia, la conferencia matutina inició hasta las 10:00 am, generando expectativas sobre un posible anuncio relacionado con los aranceles que Estados Unidos impondrá a partir del 1 de agosto.
Tensión por los aranceles del 30%
Desde hace semanas, el gobierno estadounidense ha notificado su intención de imponer aranceles del 30% a productos mexicanos, argumentando preocupaciones sobre seguridad, combate al narcotráfico y un creciente déficit comercial con México. Estos impuestos, que entrarían en vigor el viernes 1 de agosto, fueron notificados formalmente a través de una carta enviada por la administración de Trump a la presidencia mexicana.
El mensaje, además de justificar las tarifas con razones comerciales, subrayó que el gobierno de México no ha tomado, a juicio de Estados Unidos, medidas suficientes para enfrentar a las redes del narcotráfico que afectan a ambos países.
Un diálogo clave entre mandatarios
De acuerdo con la información disponible, esta llamada entre Sheinbaum y Trump podría ser decisiva para frenar o modificar la entrada en vigor de los aranceles. Sheinbaum ya había expresado el lunes su deseo de alcanzar un acuerdo antes del 1 de agosto, y confió en que las negociaciones fructifiquen en beneficio de ambos países.
Cabe destacar que esta será la novena llamada telefónica entre ambos líderes desde que Sheinbaum asumió la presidencia en enero de 2025. Hasta ahora, no han sostenido un encuentro presencial.
La postura del gobierno mexicano
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha sido una de las voces más activas en la defensa de la posición mexicana. El martes aseguró que México ha hecho todo lo que está a su alcance para evitar la imposición de aranceles y sostuvo que un posible acuerdo depende directamente de la voluntad de Trump.
Ebrard también remarcó que el gobierno mexicano ha cumplido los compromisos en materia de control migratorio, seguridad fronteriza y combate al tráfico de fentanilo, exigencias que Estados Unidos ha planteado como condiciones para mejorar la relación comercial.
El funcionario respaldó sus afirmaciones con estadísticas de decomisos proporcionadas por las propias autoridades estadounidenses, que muestran una disminución en el aseguramiento de fentanilo en la frontera sur, lo que, según México, refleja un esfuerzo genuino y constante.
La sombra del T-MEC
Aunque la revisión formal del T-MEC está programada para 2026, el gobierno mexicano ha insistido en que necesita estabilidad en el comercio bilateral desde ahora. “En 2025 queremos llegar a un acuerdo porque ya cumplimos. Esto es lo esencial”, afirmó Ebrard durante un evento reciente con representantes de la industria minera.
En ese contexto, la llamada entre Sheinbaum y Trump adquiere mayor relevancia, ya que no sólo se trata de los aranceles actuales, sino del rumbo que podría tomar la relación económica bilateral en los próximos años.
Incertidumbre para empresarios y consumidores
El posible aumento en los aranceles ha encendido las alarmas tanto en el sector productivo mexicano como en empresas estadounidenses que dependen de productos y manufactura provenientes de México. Un encarecimiento en los costos de importación afectaría no solo a industrias clave como la automotriz, la electrónica o la agroindustria, sino también a los consumidores de ambos países.
Expertos han señalado que este tipo de medidas pueden generar un efecto inflacionario y entorpecer las cadenas de suministro, justo cuando América del Norte busca consolidar su competitividad frente a China y otras economías emergentes.
Lo que sigue
La expectativa se mantiene alta en torno a lo que Claudia Sheinbaum pueda anunciar tras su conversación con Donald Trump. La posibilidad de suspender, reducir o incluso eliminar los aranceles está sobre la mesa, aunque dependerá del tono y los resultados del diálogo entre ambos presidentes.
Mientras tanto, las empresas mexicanas afectadas por la medida siguen atentas a cualquier novedad oficial, y muchos analistas consideran que este tipo de conversaciones deberían tener un carácter más institucional y menos imprevisible, especialmente en temas tan delicados como el comercio bilateral.


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