En la Asamblea General de la ONU se vivió un momento de contraste entre dos visiones opuestas sobre el futuro del planeta. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que el cambio climático es “la mayor estafa del mundo”, mientras que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, respondió con firmeza: “Hay evidencia científica”.
Sheinbaum confronta a Trump tras discurso en la ONU
Las declaraciones del presidente estadounidense generaron polémica inmediata. Un día después de su intervención, Sheinbaum defendió la postura de México ante la comunidad internacional y recordó que negar el cambio climático no borra las pruebas acumuladas por décadas.
“Hay evidencia científica del cambio climático”, insiste la presidenta
La mandataria mexicana señaló que desde la década de los ochenta existen investigaciones sólidas que demuestran un aumento sostenido de la temperatura global. Explicó que el planeta ya enfrenta un incremento mayor a 1.5 °C, lo que confirma el calentamiento global.
“Lo único que puede detener este proceso es reducir el consumo de combustibles fósiles. No es una opinión, es un hecho comprobado”, subrayó.
El debate global entre ciencia y política ambiental
Mientras Sheinbaum respaldaba el consenso científico, Trump criticó duramente a la Unión Europea por reducir su huella de carbono y acusó que los países que apuestan por energías renovables “pagan un alto costo”.
El choque entre ambos líderes refleja un debate más amplio: la tensión entre el negacionismo climático y la acción basada en la evidencia.
México reafirma compromiso con la reducción de combustibles fósiles
La presidenta insistió en que su gobierno mantendrá el rumbo hacia una transición energética justa. Reducir la quema de fósiles, señaló, es la única vía para evitar que el calentamiento global siga avanzando.
La visión de Trump frente a la Unión Europea y energías renovables
En contraste, Trump reforzó su postura contraria a las políticas multilaterales y a las estrategias ambientales internacionales, dejando claro que su visión sigue centrada en la protección de industrias fósiles.
Con este intercambio de posturas, Sheinbaum no solo defendió el conocimiento científico, sino que también posicionó a México como un país comprometido con la agenda climática global.


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