En un primer y crucial acercamiento, la presidenta Claudia Sheinbaum propuso a Donald Trump un «acuerdo general» para gestionar la compleja relación bilateral. La oferta se produce en un contexto de máxima tensión, marcado por nuevas sanciones de EEUU al narco y la ampliación del muro fronterizo.
En lo que representa su primera prueba de fuego en la arena diplomática global, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, sostuvo una conversación telefónica con su homólogo estadounidense, Donald Trump, en la que planteó la necesidad de un «acuerdo general» que sirva como hoja de ruta para la relación bilateral.
Este marco de cooperación, según lo informado, se centraría en tres pilares fundamentales que históricamente han definido la agenda entre ambos países:
* Seguridad: Cooperación en la lucha contra el crimen organizado.
* Migración: Gestión de los flujos migratorios de manera ordenada y humana.
* Comercio: Fortalecimiento de los lazos económicos en el marco del T-MEC.
Adicionalmente, Sheinbaum mencionó la propuesta de realizar una «Cumbre por el Bienestar Económico», aunque no se han ofrecido más detalles sobre la fecha o sede de dicho encuentro.
Un Acto de Equilibrio en un Campo Minado
La propuesta de Sheinbaum no se realiza en un vacío. Es un intento de imponer orden y un proceso de diálogo formal en una relación que opera bajo una presión constante y acciones unilaterales por parte de la administración Trump. El contexto de la llamada es crucial para entender su alcance:
* Golpe al Narco: La conversación tuvo lugar el mismo día que el Departamento del Tesoro de EEUU anunció sanciones contra cinco líderes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), incluido su líder «El Mencho».
* El Muro Sigue: Simultáneamente, se conoció que el gobierno de Trump otorgó un nuevo contrato por más de 309 millones de dólares para la ampliación del muro fronterizo.
* Tensiones Comerciales: La llamada se da con la inminente revisión del T-MEC en el horizonte y la persistente amenaza de aranceles por parte de EEUU.
Este escenario demuestra un choque fundamental de estilos diplomáticos. Mientras Sheinbaum busca construir una mesa de negociación estructurada, la administración Trump continúa ejecutando acciones de fuerza que demuestran su preferencia por el apalancamiento y la política transaccional.
«Vamos a defender dignamente a las y los mexicanos», fue el mensaje que la presidenta Sheinbaum transmitió en días previos, marcando la línea que busca equilibrar: la necesidad de cooperación con la defensa de la soberanía nacional.
La propuesta de un «acuerdo general» puede interpretarse como un intento estratégico de establecer reglas de enfrentamiento claras con un interlocutor que ha demostrado sentirse más cómodo rompiéndolas. El éxito o fracaso de esta iniciativa definirá en gran medida el tono de la relación México-EEUU en los próximos años.


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