
Una muerte que encendió las alertas
El fallecimiento de una mujer que viajaba como pasajera en una motocicleta volvió a poner bajo la lupa un tema cada vez más urgente en la Ciudad de México: la proliferación de servicios de transporte de pasajeros en moto ofrecidos a través de aplicaciones móviles como Uber y Didi. Lo que muchos usuarios ven como una alternativa rápida y barata, las autoridades lo califican de ilegal y peligroso.
Semovi inicia acciones legales: “No tienen permiso”
La Secretaría de Movilidad (Semovi) no dejó lugar a dudas: las plataformas que ofrecen transporte de pasajeros en motocicleta no cuentan con permisos para operar en la capital y están violando el marco jurídico vigente. En un comunicado oficial, la dependencia advirtió que iniciará acciones jurídico-administrativas para erradicar este servicio, el cual considera un riesgo para la integridad física de los usuarios.
La postura de la Semovi es clara: la legalidad y la seguridad vial están por encima de la conveniencia inmediata.
Las cifras que preocupan: accidentes y muertes en aumento
Según datos presentados por la propia Secretaría, en el primer trimestre del año se registraron más de 7,500 colisiones con motocicletas en la CDMX. De esos incidentes, 4,050 personas resultaron lesionadas y 54 perdieron la vida.
Estas cifras no son menores. Para Semovi, el transporte en motocicleta se ha convertido en un problema de salud pública, tal como lo ha señalado también la Organización Mundial de la Salud. Las motos, por su diseño, son más vulnerables en choques, y los pasajeros —que no son conductores profesionales certificados— asumen un riesgo mucho mayor.
El dilema ciudadano: rapidez y bajo costo vs. seguridad
A pesar de la advertencia oficial, las apps continúan ofreciendo este servicio. Al hacer una solicitud desde Ciudad Azteca, en Ecatepec, al Zócalo capitalino, Uber Moto ofrece un viaje por 134 pesos, mientras que Didi Moto lo cotiza en 141 pesos.
Para miles de usuarios que enfrentan largas distancias y tiempos de traslado extensos, este servicio representa una solución asequible. Pero esa conveniencia viene acompañada de un alto costo potencial: la vida misma.
El llamado de Semovi: dejar de usar estas plataformas en motocicleta
Semovi ha exhortado directamente a la ciudadanía a no utilizar este tipo de transporte, subrayando que se trata de un servicio que opera en la ilegalidad y pone en riesgo la vida tanto del pasajero como del conductor.
Este tipo de pronunciamientos institucionales no son comunes. El tono del mensaje refleja la gravedad del asunto y la urgencia de actuar antes de que las cifras crezcan aún más.
¿Qué sigue para Uber y Didi?
Aunque aún no se ha anunciado una suspensión formal de los servicios ni bloqueos tecnológicos, Semovi ha dejado claro que iniciará procesos legales para eliminar esta modalidad. La pregunta que ahora flota en el ambiente es:
¿Cómo responderán las plataformas?
¿Restringirán los viajes en moto en la CDMX como ya lo han hecho en otras ciudades del mundo o apostarán por apelar y prolongar la operación?
¿Comodidad o responsabilidad?
La expansión de los servicios de movilidad ha transformado la forma en que nos desplazamos, pero también ha traído nuevos desafíos regulatorios. Lo que está en juego hoy es más que la viabilidad de una modalidad de transporte: es la responsabilidad colectiva de proteger vidas en una de las ciudades más transitadas del mundo.