La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) negó los permisos ambientales a tres proyectos que pretendían desarrollarse en zonas costeras de Quintana Roo: el Condo Hotel Kában Holbox, el proyecto Manglares en Puerto Morelos y el Restaurante Nikte-Ha en la zona hotelera de Cancún. Las autoridades determinaron que los promoventes no cumplieron con los requisitos técnicos y ambientales necesarios para garantizar la protección de ecosistemas como manglares, humedales y pastos marinos.
Condo Hotel Kában Holbox: riesgo para un ecosistema frágil
El primer proyecto, denominado “Condo Hotel KábanHolbox”, fue promovido por FAV Capital Group S.A.P.I. de C.V. y buscaba desarrollarse en un terreno de apenas 966 metros cuadrados en el municipio de Lázaro Cárdenas, dentro de la isla de Holbox. El plan consistía en construir un edificio de tres niveles con 21 departamentos, cimentado sobre 75 pilotes a una altura de 1.8 metros. En total, la obra ocuparía más del 60% del terreno, quedando menos de la mitad como área verde.
De acuerdo con los reportes técnicos, el sitio se encuentra en un ecosistema de matorral costero con presencia de manglar, hábitat de al menos 14 especies de aves, dos mamíferos, dos anfibios y dos reptiles, entre ellos la tórtola, el tejón y la iguana rayada. Inspectores de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) constataron que la zona presentaba vegetación en buen estado y cuerpos de agua estancada, característicos de un humedal.
La Conabio también observó que el estudio de impacto ambiental carecía de fechas y muestreos representativos de fauna, lo que podía omitir especies migratorias o de hábitos temporales. Además, las medidas de mitigación propuestas por la empresa fueron consideradas insuficientes para evitar afectaciones a la fauna terrestre, aérea y acuática. Por estos motivos, la Semarnat negó el cambio de uso de suelo forestal y rechazó el proyecto, al considerar que representaba una amenaza directa para el equilibrio ecológico de la zona.
Proyecto Manglares en Puerto Morelos: cancelado por desistimiento
El segundo caso corresponde al proyecto “Manglares”, promovido por Kaab Tulum SAPI de CV, que pretendía construirse en Puerto Morelos, una de las zonas más visitadas por turistas nacionales y extranjeros. La propuesta contemplaba un edificio de seis niveles con departamentos modernos y amenidades como tres albercas, roof garden, estacionamiento y un lobby, además de áreas verdes diseñadas para integrarse al paisaje costero.
El plan apostaba por materiales sostenibles y soluciones ecológicas, con el objetivo de ofrecer hospedaje de lujo con bajo impacto ambiental. Sin embargo, la propia empresa decidió desistirse del trámite, por lo que el expediente fue cerrado oficialmente. Aunque no hubo negativa formal por incumplimiento ambiental, el retiro voluntario del promovente implica que el proyecto no podrá desarrollarse mientras no se presente una nueva manifestación de impacto ambiental actualizada.
Restaurante Nikte-Ha en Cancún: falta de estudios y riesgos para el manglar
El tercer proyecto, “Restaurante Nikte-Ha”, fue promovido por la empresa Infinito Maya S.A. de C.V. y se ubica en el bulevar Kukulcán, kilómetro 16.2, en plena zona hotelera de Cancún, a orillas de la laguna Nichupté. La intención era ampliar el restaurante existente mediante la construcción de un deck adicional al borde lagunar para permitir el arribo de embarcaciones menores, con una inversión estimada de 8 millones de pesos.
Aunque el restaurante ya cuenta con un permiso previo de 2016 para operar sobre una concesión de Zona Federal Marítimo Terrestre (Zofemat), la ampliación requería un nuevo análisis ambiental. Sin embargo, la Semarnatdeterminó que el promovente no presentó la información necesaria sobre los posibles impactos derivados de las obras y de la operación del nuevo muelle.
Entre las principales observaciones se encuentran la ausencia de coordenadas exactas de los polígonos del proyecto, la falta de planos de corte que indiquen la altura de las estructuras respecto al manglar y la omisión de datos técnicos sobre el número, tamaño y ubicación de los pilotes a emplear. Además, el expediente no incluía medidas de mitigación para proteger la vegetación de manglar ni los pastos marinos que habitan en la zona.
Por estas razones, la autoridad ambiental concluyó que no era posible evaluar los impactos ni garantizar que las obras no afectaran la laguna Nichupté, uno de los ecosistemas más valiosos y sensibles del Caribe mexicano.


TE PODRÍA INTERESAR