La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) negó la autorización a la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA) de Quintana Roo para un proyecto que pretendía perforar 24 pozos de extracción de agua dentro del Parque Nacional del Jaguar en Tulum.
En una decisión que pone de manifiesto el conflicto entre la creciente necesidad de recursos y la urgencia de la conservación, la SEMARNAT ha puesto un alto a un proyecto de la CAPA que buscaba explotar el acuífero en una de las áreas naturales protegidas más importantes de Tulum. La negativa federal frena en seco la intención de la paraestatal quintanarroense de construir una nueva zona de captación de agua mediante la perforación de 24 pozos profundos en los límites del Parque Nacional del Jaguar.
Esta resolución evidencia una pugna intergubernamental sobre la gestión de los recursos hídricos en un destino turístico cuyo crecimiento acelerado ejerce una presión insostenible sobre su frágil ecosistema.
El Proyecto Rechazado: Agua para un Desarrollo Creciente
El plan presentado por la CAPA a la SEMARNAT tenía como objetivo principal aumentar el suministro de agua potable para satisfacer la demanda de la zona costera de Tulum, que ha experimentado un «boom» inmobiliario y hotelero en la última década. El proyecto contemplaba la perforación de 24 pozos de gran profundidad para crear un nuevo campo de extracción de agua.
Sin embargo, la ubicación propuesta para estos pozos se encontraba dentro del polígono de un área natural protegida, el Parque Nacional del Jaguar, un proyecto emblemático del gobierno federal para la conservación de la selva y los sistemas de cuevas y ríos subterráneos de la región.
La Razón del ‘No’: Impacto Negativo en el Parque del Jaguar
La SEMARNAT fundamentó su negativa en los potenciales impactos ambientales negativos que el proyecto de la CAPA podría ocasionar al ecosistema del parque. La extracción masiva de agua del subsuelo en una zona tan sensible podría alterar el equilibrio hidrológico, afectar a la flora y fauna endémicas y poner en riesgo la integridad de los cenotes y ríos subterráneos que conforman el Gran Acuífero Maya.
«El proyecto fue frenado por los impactos negativos que generaría al Parque del Jaguar. La protección del acuífero es una prioridad», señaló una fuente cercana al proceso de evaluación ambiental.
El Trasfondo: La Lucha por el Agua en Medio del Boom Inmobiliario
Esta decisión no puede entenderse sin el contexto del desarrollo urbano desmedido y, en muchos casos, irregular que vive Tulum. El crecimiento exponencial de hoteles, condominios y desarrollos turísticos ha disparado la demanda de agua a niveles críticos.
La intención de la CAPA de perforar pozos en un área protegida es vista por organizaciones ambientalistas como un síntoma de la crisis hídrica que enfrenta el destino. Advierten que, de no ponerse un freno al desarrollo desordenado, la presión sobre el acuífero seguirá aumentando, con consecuencias potencialmente irreversibles. La resolución de la SEMARNAT es, por tanto, un precedente crucial en la batalla por el futuro sostenible de Tulum.


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