La historia de Coahuila frente al crimen organizado es una advertencia y un ejemplo. A inicios de siglo, lo que comenzó como incidentes aislados en Piedras Negras y la región de los manantiales rápidamente se convirtió en un problema generalizado. Mansiones solitarias, palenques ilegales y giros negros no eran más que el preludio de una violencia desmedida que sacudió al estado.
La cara del crimen organizado en Coahuila
Los cárteles, con sus líderes violentos y narcocultura, transformaron a la sociedad. De ser “señores” que no “molestaban a la gente buena,” pasaron a ser los responsables de desapariciones masivas, balaceras y una ola de miedo que se extendió por toda la entidad. La corrupción de las fuerzas policiales no hizo más que agravar la situación, dejando a la población sin defensa frente al poder del crimen organizado.
Factores que alimentan el crimen en México
El problema del crimen no es exclusivo de Coahuila. La demanda de drogas en Estados Unidos, combinada con la falta de acción de los países subdesarrollados, alimenta una maquinaria que afecta directamente a México.
- Demanda externa: El mercado estadounidense de narcóticos es insaciable.
- Consumo interno: La normalización del consumo entre los jóvenes mexicanos agrava la situación.
- Falta de gobernanza: Las autoridades locales y federales tardaron en responder con estrategias claras y contundentes.
El modelo Coahuila: Receta para enfrentar al crimen
Aunque la violencia inicial devastó a Coahuila, el estado logró implementar medidas que redujeron significativamente el poder del crimen organizado. Este modelo ofrece lecciones valiosas:
1. Voluntad política
El primer paso para cualquier estado es tener una clara intención de combatir el crimen. Gobernadores con firmeza y compromiso son esenciales para coordinar esfuerzos entre niveles de gobierno.
2. Transparencia y rendición de cuentas
Coahuila demostró que la transparencia en las acciones de seguridad genera confianza en la ciudadanía y fortalece la colaboración entre la población y las autoridades.
3. Depuración y profesionalización de las policías
Es necesario eliminar a los elementos corruptos y garantizar que las fuerzas del orden estén entrenadas, certificadas y bien equipadas.
4. Políticas sociales efectivas, no clientelares
La prevención del crimen no puede basarse únicamente en la acción policial. Se requiere educación, empleo y programas sociales bien diseñados que ataquen las causas de fondo de la delincuencia.
El desafío de Chiapas: ¿Un nuevo ejemplo de lucha contra el crimen?
El nuevo gobernador de Chiapas enfrenta un panorama similar al que Coahuila vivió hace dos décadas. Aunque es demasiado pronto para evaluar resultados, su enfoque inicial ha sido prometedor. Sin embargo, necesita más que voluntad política para tener éxito.
Apoyo federal imprescindible
La lucha en Chiapas requiere la coordinación y respaldo de la Federación en cuatro áreas clave:
- Recursos suficientes para seguridad pública.
- Control efectivo de las fronteras y la migración.
- Intervención temporal de las fuerzas armadas y la Guardia Nacional.
- Acceso a inteligencia y certificación policial para fortalecer a las policías locales.
Conclusión: México ante un desafío constante
La experiencia de Coahuila y las primeras señales en Chiapas demuestran que la lucha contra el crimen organizado no tiene soluciones mágicas. Se requiere un enfoque integral que combine voluntad política, coordinación interinstitucional, apoyo federal y programas sociales efectivos.
El crimen organizado es un problema que afecta a todo México, pero con las estrategias correctas y el compromiso de todos los niveles de gobierno, es posible recuperar la seguridad y la paz en las regiones más golpeadas.
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