Hoy, las costas del sureste mexicano se ven amenazadas por un doble reto ambiental, el recale masivo de sargazo en Quintana Roo y por otro lado, la presencia intermitente de marea roja en Yucatán.
Aunque ambos fenómenos tienen causas naturales, especialistas advierten que su intensidad, frecuencia y duración han cambiado, manifestando una nuevo comportamiento que están directamente ligado a las acciones humanas.
De acuerdo con la bióloga marina con especialidad en pastos marinos, Brigitta Van Tussenbroek, desde el inicio de la temporada de sargazo, los océanos han registrado cambios importantes que han contribuido a que estos fenómenos de la naturaleza cobren mayor fuerza y que a diferencia de años pasados, no deben de ser subestimados.
“La llegada del sargazo y la proliferación de la marea roja no son solo eventos aislados o producto del clima; son síntomas de un océano estresado, de un ecosistema marino que está reaccionando a nuestras malas decisiones.
“No es una situación que debe de tomarse a la ligera, es un mensaje de la naturaleza de que hay algo que estamos haciendo mal y que si seguimos así el impacto puede ser peor de lo que creemos”, dijo.
Más sargazo, menos equilibrio
El Caribe mexicano ha vivido uno de los años más críticos en cuanto a recale de sargazo. Aunque el paso de las recientes ondas tropicales provenientes del Atlántico y el Mar Caribe han dado un ligero respiro a las playas de Quintana Roo, Van Tussenbroek advierte que este alivio será temporal.
“Los vientos y lluvias ayudan a mover el sargazo mar adentro y lo hunden, pero eso no significa que desaparezca. Solo cambia de lugar por unos días, e incluso horas, hemos visto que mientras se realizan los trabajos de limpieza en Playa del Carmen, recalcan más manchones de sargazo y es un ciclo que no para”, explicó.
La especialista destacó que el calentamiento global ha elevado la temperatura superficial del mar, lo que modifica las corrientes oceánicas y facilita el crecimiento del sargazo. Pero además, la actividad humana ha enriquecido las aguas con nutrientes como fósforo y nitrógeno, provenientes de aguas residuales mal tratadas, fertilizantes y escurrimientos urbanos.
“El sargazo crece porque le damos las condiciones para hacerlo: calor y comida. Lo que llega a nuestras playas es consecuencia de lo que arrojamos al mar sin darnos cuenta”, dijo.
Van Tussenbroek también explicó que este año el fenómeno está ocurriendo en una fase climática neutra, sin presencia clara de El Niño o La Niña, lo que ha generado un comportamiento inestable en los arribos.
“Es probable que durante lo que resta del verano los recales sean más esporádicos, pero seguirán llegando. A veces en menor cantidad, pero de forma constante”, comentó.
Marea roja en Yucatán: una señal de advertencia
En el otro extremo de la península, pescadores de Dzilam Bravo reportaron hace unos días la presencia de marea roja, una floración de microalgas que tiñe el mar de tonos pardos o rojizos y que puede tener efectos tóxicos sobre la fauna marina y la salud humana.
Aunque líderes pesqueros aseguraron que se trataba de una “situación normal”, la especialista comentó que este fenómeno será más frecuente.
Brigitta explicó que este fenómeno ocurre cuando unas microalgas conocidas como dinoflagelados se multiplican en exceso debido a las altas temperaturas del agua y a la sobrecarga de nutrientes orgánicos.
“Es un comportamiento muy similar al del sargazo, pero en microorganismos. Antes estaba el filtro natural: los manglares. Pero por lo que nos han contado los colegas de Yucatán, se debe al crecimiento desordenado de asentamientos humanos cerca del litoral. Los manglares ya no están haciendo su trabajo de filtrar contaminantes, y todo eso está llegando al mar”, detalló.
Van Tussenbroek advirtió que, aunque el evento aún no alcanza la magnitud de años pasados, es necesario tomarlo como una advertencia.
“La marea roja no solo afecta a los peces. Tiene impacto económico en el turismo, en la pesca, en la salud pública. Es el reflejo de una costa que está perdiendo su equilibrio ecológico”, comentó.
¿Qué estamos haciendo mal?
Desde la visión de Van Tussenbroek, el problema no radica únicamente en los efectos visibles como las playas llenas de sargazo o el agua teñida de rojo, sino en la falta de una visión integral y sostenible sobre el uso de las costas.
“Seguimos pensando en el mar como un vertedero invisible. Construimos hoteles sin drenaje adecuado, permitimos la deforestación de manglares, sobreexplotamos los acuíferos y luego nos sorprendemos de que el sargazo y la marea roja regresen cada año con más fuerza”, expresó.
La investigadora aseguró que, si no se toman decisiones estructurales, como frenar el crecimiento urbano desordenado, fortalecer las plantas de tratamiento y proteger los ecosistemas costeros, las consecuencias serán cada vez más severas.
“El océano nos está gritando que ya no puede más. Y no se trata solo de recolectar el sargazo o de esperar a que la marea roja se disipe. Se trata de cambiar nuestra relación con el mar.
“Mientras no entendamos eso, lo único que vamos a ver es cómo se deteriora lo que más valoramos: nuestras playas, nuestra biodiversidad y nuestra forma de vida”, expresó.
¿Qué podemos esperar esta temporada?
Sargazo en Quintana Roo:
- Recales moderados pero persistentes, especialmente en la zona centro y sur del estado.
- Variabilidad climática por ondas tropicales podría reducir temporalmente los arribos.
- No se prevé una desaparición total, pero sí una ligera disminución en intensidad.
- Se mantendrán operativos de recolección por parte de la Semar, con apoyo de hoteles y municipios.
Marea roja en Yucatán:
- Probabilidad alta de floraciones intermitentes en zonas como Progreso, Telchac y Dzilam.
- Riesgo moderado para especies marinas y actividades pesqueras, si persisten las condiciones de calor y nutrientes.
- Recomendación: estar atentos a comunicados oficiales y evitar el consumo de productos marinos si se detecta marea roja activa.


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