Mientras el clima parece ideal para disfrutar del mar —cielo despejado, altas temperaturas y sin lluvias—, una nueva oleada de sargazo golpea con fuerza las playas de Tulum, Playa del Carmen y Puerto Morelos. En algunos puntos, las acumulaciones alcanzan niveles críticos, dificultando el paso de bañistas y la operación normal de los servicios turísticos.
La comunidad de Isla María Elena enfrenta una situación particularmente grave. De acuerdo con Roberto Ucan, subdelegado de la zona, el acceso a la isla se ha vuelto casi imposible debido al recale masivo del alga. “No podemos acercar las lanchas al muelle; caminamos sobre el sargazo usando tarimas, pero cuando regresamos con víveres es más complicado aún”, lamentó. Esta situación podría agravarse en julio, cuando termine la veda de la langosta y se reinicien las actividades pesqueras.
En Playa del Carmen, la Dirección de la Zona Federal Marítimo Terrestre (Zofemat) recolecta cientos de toneladas de sargazo. Su titular, Irving Lili Madrigal, ha convocado a la ciudadanía, sindicatos y empresas locales a sumarse a jornadas comunitarias de limpieza. “El sargazo no es sólo un problema del gobierno, sino de todos”, expresó.
Puerto Morelos también libra su propia batalla. Jesús Espinosa Payán, secretario general del Ayuntamiento, reportó que se recolectan 30 toneladas diarias. Las barreras instaladas por la Marina logran contener entre el 80 y el 90% del alga, mientras un equipo de 40 personas se encarga de limpiar manualmente las playas.
La preocupación crece ante el avance de una gigantesca floración de sargazo en el Atlántico, que ya supera los 31 millones de toneladas. El científico Brian LaPointe advierte que esta acumulación puede liberar gases tóxicos como sulfuro de hidrógeno y amoniaco, dañando ecosistemas y representando un riesgo para la salud.
Autoridades de los tres niveles de gobierno enfrentan el retode contener el fenómeno con barreras, brigadas y conciencia ciudadana.


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