En medio de las altas temperaturas y las lluvias dispersas que caracterizan al inicio del verano, Quintana Roo sigue registrando un aumento en el número de casos de sarampión, lo que lo ha posicionado en el primer lugar peninsular.
De acuerdo con el monitoreo epidemiológico de los Servicios Estatales de Salud (SESA) y con el registro del gobierno federal al 5 de junio de 2026, la entidad acumula 231 casos confirmados de la enfermedad.
En comparación a los registros del mismo periodo pero del año pasado, cuando solo se registraron dos casos, representa un aumento importante de casos en la entidad, lo que refleja que desde el resurgimiento de esta enfermedad que por años permaneció bajo control gracias a las campañas de vacunación, actualmente se mantiene activa en la entidad.
Según los informes oficiales, los contagios se concentran principalmente en Benito Juárez, Othón P. Blanco y Solidaridad, municipios que también destacan por contar con una mayor densidad poblacional y una intensa movilidad de personas. A ellos se suman Isla Mujeres y Bacalar, donde también se han detectado casos confirmados.
La enfermedad dejó de preocupar a la población
Para el infectólogo Alejandro Muñiz, uno de los factores que explican el incremento de los contagios es que gran parte de la población ha dejado de percibir al sarampión como una amenaza real para la salud pública.
«Cuando una enfermedad permanece durante varios años con pocos casos, las personas comienzan a pensar que ya no representa un riesgo. Eso provoca que muchas familias dejen de revisar los esquemas de vacunación o pospongan las dosis pendientes.
“El problema es que el virus sigue existiendo y, cuando encuentra grupos de personas susceptibles, puede propagarse con mucha facilidad debido a su alto nivel de contagio», explicó.
El especialista señaló que durante los primeros reportes de casos existió una mayor atención por parte de la ciudadanía, pero conforme avanzaron los meses el tema dejó de ocupar un lugar prioritario en la conversación pública.
«Hace algunos meses había preocupación, se hablaba constantemente de los brotes y muchas personas acudieron a vacunarse. Sin embargo, con el paso del tiempo la percepción de riesgo disminuyó.
“Hoy, desde el sector salud vemos que mucha gente ya no considera al sarampión como una amenaza inmediata, pese a que los contagios continúan aumentando y la enfermedad sigue circulando en diferentes municipios», indicó.
La movilidad favorece la circulación del virus
El comportamiento epidemiológico de Quintana Roo también influye en la propagación de la enfermedad. Su condición como uno de los principales destinos turísticos del país genera un constante movimiento de personas entre municipios, estados e incluso países.
Alejandro Muñiz explicó que esta característica facilita la aparición de nuevos casos cuando existen cadenas de transmisión activas.
«Quintana Roo es una entidad con una movilidad extraordinaria. Todos los días llegan visitantes nacionales y extranjeros, además de que existe un flujo constante de trabajadores y residentes entre los municipios.
“Cuando el virus está presente, esta dinámica puede favorecer que los contagios se distribuyan con mayor rapidez, especialmente en zonas urbanas donde existe una alta concentración de personas», detalló.
A ello se suma la cercanía de las vacaciones de verano, periodo en el que aumenta la movilidad en aeropuertos, terminales de autobuses, hoteles, centros comerciales y espacios recreativos.
«Las vacaciones representan un momento importante para reforzar la prevención. El incremento en la movilidad genera más oportunidades para el contacto entre personas y, por lo tanto, para la transmisión de enfermedades contagiosas. Por eso, que quienes tengan esquemas de vacunación incompletos acudan a regularizarlos cuanto antes», añadió.
Hay vacunas disponibles, pero el reto es aplicarlas
Las autoridades sanitarias mantienen jornadas permanentes de vacunación en toda la entidad y han informado que existe disponibilidad suficiente de biológicos para atender a la población. Sin embargo, el personal de salud ha destacado que el gran problema es que las personas tengan la iniciativa para completar sus esquemas de inmunización.
«Contamos con una herramienta altamente efectiva para prevenir el sarampión y esa herramienta es la vacuna. La prioridad debe ser recuperar coberturas óptimas de vacunación y asegurarnos de que niños, adolescentes y adultos cuenten con las dosis que les corresponden”, dijo.
A pesar de que la mayoría de los pacientes logra recuperarse sin complicaciones, el sarampión puede provocar cuadros graves en menores de edad, personas inmunocomprometidas y adultos mayores. Por ello, las autoridades mantienen la vigilancia epidemiológica y continúan promoviendo la vacunación como la principal medida de protección.
Casos de sarampión en la entidad
- Benito Juárez 86
- Solidaridad 50
- Othón P. Blanco 65
- Isla Mujeres 16
- Bacalar 14
Casos de sarampión en la península
- Quintana Roo 231
- Yucatán 38
- Campeche 9


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