Nuevo León busca convertirse en referente nacional de industria limpia
En una mañana nublada, con olor a humo suspendido en el aire, el gobernador de Nuevo León, Samuel García, tomó el micrófono para lanzar una advertencia clara: “La industria de Nuevo León está reprobada en materia ambiental”.
No era una declaración más. Era la presentación formal de un nuevo capítulo en la relación entre el gobierno estatal y los gigantes industriales que dominan el norte del país. Con la creación de la División Ambiental, integrada por mil elementos de diez dependencias, el gobierno busca vigilar, sancionar y, sobre todo, transformar el modelo productivo del estado hacia un esquema de industria verde.
La División Ambiental: cinco ejes y una misión
Raúl Lozano, secretario de Medio Ambiente de Nuevo León, explicó los cinco pilares que guían esta nueva estrategia:
- Aire puro: combate a emisiones industriales, fuentes móviles, quemas y emisiones fugitivas.
- Suelo sin contaminantes: vigilancia sobre tiraderos clandestinos, residuos peligrosos y minería ilegal.
- Agua limpia: detección de descargas irregulares, robos de agua y contaminación de cuerpos acuáticos.
- Protección animal: lucha contra el maltrato y promoción del bienestar de la fauna.
- Biodiversidad: protección de áreas naturales, freno a desarrollos irregulares y tala clandestina.
El gobernador fue contundente al mencionar que empresas como Zinc, que habían sido advertidas repetidamente, ya fueron clausuradas. “Y no van a abrir”, recalcó. Esta afirmación generó reacciones divididas entre los sectores empresariales, pero también fue bien recibida por grupos ambientalistas que ven en esta medida un acto de justicia largamente esperado.
Un llamado a la industria: del rechazo a la colaboración
Samuel García no cerró la puerta al diálogo. Al contrario, llamó a las industrias a implementar filtros y mejoras en sus procesos, advirtiendo que ya no habrá más tolerancia para quienes no respeten las reglas.
“Queremos que Nuevo León sea ejemplo nacional de que tenemos industria limpia, que tenemos industria verde”, declaró con determinación.
Su mensaje, aunque firme, también fue una invitación a la corresponsabilidad. La División Ambiental no solo busca castigar, sino también orientar, apoyar y acompañar a las empresas en su transición hacia prácticas sostenibles.
Una visión integral de protección ambiental
Lo novedoso de la División Ambiental es su enfoque transversal. No se trata únicamente de atacar la contaminación del aire —el problema más visible y mediático en Monterrey— sino de crear un sistema completo de vigilancia ambiental que atienda también el suelo, el agua, la fauna y los recursos naturales.
Por primera vez en muchos años, gobierno estatal, federal y municipal están alineados en un esfuerzo común para revertir décadas de deterioro ambiental.
¿Será suficiente?
Los retos no son menores. Nuevo León es una de las zonas industriales más importantes del país, y durante años ha sido señalado por sus altos niveles de contaminación atmosférica, en particular por las emisiones de partículas PM10 y PM2.5. Las enfermedades respiratorias se han disparado y la calidad del aire en el Área Metropolitana de Monterrey ha llegado a niveles peligrosos.
Por ello, esta nueva estrategia no solo es urgente: es vital. El verdadero desafío será sostenerla en el tiempo, resistir presiones empresariales y garantizar que las sanciones no se conviertan en meros avisos sin consecuencias.
Pero si algo ha demostrado Samuel García, es que no le teme a las polémicas. Ahora, su gobierno tiene la oportunidad histórica de marcar un antes y un después en la relación entre desarrollo económico y cuidado del medio ambiente en México.


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